sábado, 4 de abril de 2020

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Por años se lleva discutiendo el tema de la inviolabilidad de la privacidad y los datos personales ahora que el mundo es digital y nuestra información reside en múltiples plataformas en manos de terceros. Los gobiernos de Europa, Estados Unidos y otra gran mayoría de países, han puesto grandes esfuerzos en cimentar en la arquitectura legal y regulatoria la protección de la privacidad, identidad y datos personales.

Sin embargo, hoy cuando el planeta se encuentra en una situación que podría colapsar los sistemas de salud pública y al mismo tiempo “ad portas” de la recesión económica más grande de la historia, es válido preguntarse si será necesario un ajuste de las regulaciones y de la posición de los individuos frente al tema de la protección de la privacidad. Algunos somos de la idea que mantener las actuales restricciones al acceso por parte de entidades de gobierno y organismos de salud y protección social en pro de cuidar la privacidad individual obstaculizará necesariamente los intentos de contener la propagación del Covid-19 mediante el rastreo de contactos, la cuarentena o el seguimiento de los movimientos de los ciudadanos. Esta posición no es nueva para quienes pensamos que la privacidad es realmente un bien en extinción y que el uso de la tecnología y el advenimiento de plataformas digitales, redes sociales, etc., ha hecho que haya perdido valor como derecho fundamental.

Es lógico pensar que una persona considere que el hecho de estar contagiado de una enfermedad sea algo privado y al consultar con un médico haya una expectativa de que esa información no vaya a ser difundida a voces, lo que no es razonable es que el médico no pueda informar a las autoridades de salud pública de un diagnóstico con el fin de prevenir un brote de una enfermedad infecciosa.

Medidas básicas como identificar y aislar a los portadores, rastrear a todos los que hayan estado en contacto con ellos y forzar a unos y otros a una cuarentena preventiva pueden cambiar de manera drástica la trayectoria de una epidemia.

En los últimos dos meses, en países como Taiwan, China, Corea del Sur y Singapur se ha utilizado, y de maneras muy diferentes, información personal de dispositivos móviles para luchar contra la pandemia. Bélgica, Alemania y EE.UU. también comienzan a considerar formas que beneficien a la población sin violar sus derechos. Pareciera razonable permitir que una operadora de telefonía móvil pueda compartir datos de localización y contacto con terceros de un individuo portador de una enfermedad con las autoridades que están velando por la salud de una comunidad.

La información correcta en manos de las instituciones correctas puede salvar vidas en un momento de crisis como el que atravesamos, es por esto que se hace necesario que la opinión pública no solo sea consciente de que las prácticas que podrían ser totalmente inapropiadas en otros períodos, hoy puedan repentinamente ser socialmente aceptables, no porque la privacidad no importe, sino porque la tecnología que tenemos a disposición nos permite usar la información personal para ganarle la batalla a las enfermedades infecciosas. De igual manera es importante asegurar que estas medidas de vigilancia sanitaria no permanezcan más allá de las circunstancias extremas a las que nos enfrentamos hoy en día.