MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Colombia tiene más startups que nunca y, sin embargo, retrocede en innovación. Esa es la paradoja que deja el Índice Mundial de Innovación 2026 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual: el país cayó al puesto 78 entre 139 economías, después del 71 en 2025 y del 61 en 2024. Su puntaje casi no se movió, de 28,48 a 28,62. Colombia no empeoró; los demás corren más rápido.
Las cifras del ecosistema, por sí solas, invitan al optimismo. El Colombia Tech Report 2026, de Kpmg, la Andi del Futuro y aliados como Bbva Spark, contó 2.295 startups activas en 2025, 9,3% más que el año anterior, y 131 operaciones de financiación por US$857 millones entre capital y deuda. Por primera vez, las empresas de software como servicio superaron en número a las fintech, con 27% del ecosistema frente a 20%. Los autores del informe hablan de una etapa de madurez.
Pero la madurez tiene dos caras. Cerca de una cuarta parte de las startups del periodo anterior no mostró actividad ni condiciones de sostenibilidad durante 2025. Y el capital sigue concentrado: el sector fintech absorbió cerca de 60% de los recursos (unos US$505 millones al sumar deuda y capital, o US$280 millones solo en capital de riesgo), mientras Bogotá se quedó con 81% de la inversión. Hay más empresas, pero pocas logran escalar, y casi todas nacen en el mismo lugar y en el mismo sector.
El índice de la Ompi mide algo distinto de un conteo de startups. Con cerca de 80 indicadores, evalúa lo que un país invierte en innovación y lo que obtiene: instituciones, capital humano, infraestructura, mercados, negocios y resultados en conocimiento y creatividad. Ahí aparece el punto débil de Colombia: su pilar más flojo es el institucional, en el puesto 93, con el entorno de negocios en el 98 y la estabilidad de las políticas para la actividad empresarial en el 120. La brecha es, sobre todo, de inversión en conocimiento.
Según el Departamento Nacional de Planeación, Colombia destinó a investigación y desarrollo apenas 0,21% del PIB en 2022, frente a un promedio de 2,71% en los países de la Ocde. Ningún ecosistema de startups compensa, por sí solo, una economía que invierte cerca de 13 veces menos que el mundo desarrollado en producir conocimiento.
La comparación regional tampoco consuela. Colombia es la séptima economía más innovadora de América Latina, detrás de Chile, Brasil, México, Uruguay, Costa Rica y Argentina, y ningún país de la región figura entre los 50 primeros del mundo. Mientras Suiza, Suecia y Estados Unidos encabezan la lista, la región entera sigue mirando la frontera de la innovación desde lejos.
La lección es incómoda: fundar empresas no es lo mismo que innovar. La innovación ocurre cuando la tecnología cambia la productividad de la economía real: el agro que siembra con datos, la salud que diagnostica a distancia, la fábrica que automatiza sin perder su talento. Colombia tiene ventajas para eso -talento, biodiversidad y necesidades urgentes de transformación-, pero no se convierten solas en patentes, exportaciones ni empresas de escala mundial.
El reto, entonces, no es tener más startups. Es que las que existen crezcan, que el capital llegue más allá de Bogotá y de las fintech, que las empresas tradicionales inviertan en investigación y que la universidad y la industria trabajen juntas. Los informes coinciden en el diagnóstico: hacen falta financiación para las etapas de crecimiento, mecanismos de liquidez y una generación de empresas capaz de competir fuera del país.
Colombia no tiene un problema de emprendimiento; tiene un problema de escala. Correr sin avanzar es la forma más elegante de quedarse atrás.
La tergiversación en algunos casos y los enfoques reduccionistas en otros, han facilitado que ello ocurra, como ha sucedido con el vocablo cliente cuya etimología se refiere a “dependiente”
La seguridad energética es la base de la seguridad económica y social de la Nación, y sería inadmisible que, teniendo hoy la tecnología, las instituciones y el conocimiento que nos faltaban en 1992
Así las cosas, ¿qué esperar de esta industria en la era de la IA? De acuerdo con Global Commerce Media, la pornografía con IA crece 27% anual y está en auge gracias al contenido personalizado