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Analistas 18/05/2019

China: la nueva Arabia Saudita

Javier Villamizar
Managing Director

“Si el dato es el nuevo petróleo, China es la nueva Arabia Saudí”, aseguró Kai-Fu Lee, el afamado escritor, experto en inteligencia artificial e inversionista en tecnología, al referirse a la importancia de tener cantidades masivas de datos de todo tipo como combustible para los modelos de aprendizaje de máquina o “Machine Learning” que hoy revolucionan los modelos de negocios tradicionales. De acuerdo con un estudio reciente de la consultora 451 Research, durante la llamada cuarta revolución industrial, la industria del manejo, interpretación y uso de datos presentará una opor- tunidad de más de US$138 billones para 2021.

El reto más grande de las empresas tradicionales, que tienen acceso a una gran cantidad de datos transaccionales de sus clientes y proveedores es que muy pocas de ellas saben cómo convertir estos datos en información para tomar decisiones. La información relevante va más allá de los datos extraídos de sistemas de ERP o CRM si no que a esto se suman los provenientes de las redes sociales, sensores conectados a maquinarias industriales, etc.

En este nuevo mundo donde los datos y los algoritmos de inteligencia artificial son críticos para el desarrollo de la sociedad, ha comenzado una verdadera carrera entre China y EE. UU. Esta competencia sucede en el sector gobierno, donde ambas naciones han anunciado su estrategia para liderar la Inteligencia Artificial como parte de su plan de desarrollo. El plan de China consta de tres puntos: mantener el ritmo de desarrollo en Inteligencia Artificial para 2020, lograr avances significativos para 2025 y ser líder mundial en 2030. Par conseguir estas metas, las inversiones chinas en Inteligencia Artificial, semiconductores y vehículos eléctricos crecerán de manera exponencial en los próximos 10 años.

De igual manera en el sector privado, los grandes proveedores de servicios de internet y de servicios en la “nube” han empezado una frenética carrera por convertirse en el proveedor elegido por las compañías y entidades de gobierno que deseen hacer uso de la inteligencia artificial. Los gigantes tecnológicos de China como Alibaba, Baidú y Tencent están listos para competir con Google, Amazon, IBM y Microsoft en esta nueva industria.

China, por el tamaño de su población y la alta penetración de los servicios digitales, tiene una ventaja gigantesca a la hora de recopilar datos para entrenar los modelos de “machine learning”. La plataforma WeChat de Tencent, el equivalente al Whatsapp, tiene más de 900 millones de usuarios activos diarios y el gasto en pagos móviles en China supera a los EE. UU. en una proporción de 50 a 1. Las transacciones de comercio electrónico en China son cerca del doble de las que se hacen en los EE. UU. y los viajes en la plataforma Didi Chuxing en un año en China superan con creces a los de su competidor Uber en todos los países donde opera. Estos volúmenes de datos permiten que los algoritmos de inteligencia artificial mejoren a pasos agigantados y las empresas proveedoras de los servicios optimicen sus precios, rutas y ofertas a sus clientes a mayor velocidad que sus iguales en occidente.

Por muchas décadas, China ha sido considerada un mercado de “imitadores” que buscaban inspiración en Silicon Valley. Esto se ha reevaluado hoy y el ecosistema de Inteligencia Artificial de China, impulsado por una gran cantidad de fondos gubernamentales, un ambiente de fomento al emprendimiento y algunos de los empresarios más motivados del mundo, se ha vuelto una máquina imparable.