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Analistas 20/06/2026

Las cajas de compensación: el aliado estratégico que Colombia necesita

Herber Mantilla Gómez
Director Administrativo de Comfamiliar Atlántico

Colombia tiene un sistema de protección social con retos enormes, pero también con oportunidades extraordinarias. Un sistema que, bien aprovechado, puede ser uno de los motores más poderosos del desarrollo territorial y la calidad de vida de las familias trabajadoras.

En el corazón de ese sistema, desde hace más de setenta años, están las cajas de compensación familiar: una de las grandes ideas del desarrollo social colombiano, un modelo que otros países de la región han querido replicar y que sigue siendo referente de lo que la empresa privada y el Estado pueden construir juntos.

La historia de las cajas es la historia de una visión compartida entre empresarios y trabajadores. En 1954, en la Asamblea General de la Andi, empresarios y trabajadores unieron criterios para crear las primeras cajas de compensación familiar en Colombia, con la convicción de que el bienestar del trabajador y la productividad de la empresa son inseparables.

Esa decisión no vino impuesta desde el Estado, nació del sector privado, de quienes entendieron que solos no podían llegar a todos los rincones donde las familias necesitaban respaldo, y las cajas nacimos precisamente para acompañarlo, para ser el brazo operativo del bienestar que traduce en servicios reales lo que la política social genera en sus propuestas.

Setenta años después, los números respaldan esa apuesta. En 2025, más de 815.000 empresas aportaron al sistema $14,1 billones en una red de bienestar para 10,7 millones de afiliados y 9,9 millones de personas que hacen parte de su núcleo familiar, según cifras de Asocajas, y este impacto llega en forma de subsidios, vivienda, empleo, salud, educación, cultura y recreación.

Visto así, no es solo un trámite, es la red de bienestar más grande y más territorial que tiene Colombia. Y en esa red, los empresarios juegan un papel que no puede subestimarse: son ellos quienes, con sus aportes, hacen posible que millones de familias accedan a oportunidades que de otra forma estarían fuera de su alcance.

La apuesta deliberada que tomamos desde Comfamiliar Atlántico es profundizar esa alianza entre empresa y bienestar. Nuestra reciente vinculación con Analdex, el gremio que agrupa a los exportadores colombianos, es un paso concreto para conectar la competitividad del sector productivo con el desarrollo del talento humano del Atlántico.

Barranquilla y el departamento tienen vocación exportadora, tienen industria, tienen potencial, y merecen una caja de compensación que piense en esos mismos términos, en productividad, en formación, en desarrollo del territorio desde adentro.

Si bien el sistema enfrenta señales en su operación que no podemos ignorar -las afiliaciones al sistema cayeron por segundo año consecutivo, impulsadas principalmente por el crecimiento de la informalidad laboral-, estas cifras nos llaman no a la resignación, sino a la acción. Más de la mitad de los trabajadores colombianos aún no tiene acceso a los beneficios del sistema.

Ese es el reto que nos convoca: no solo servir mejor a quienes ya están adentro, sino construir los puentes para que más familias puedan entrar.

La modernización de los procesos y las decisiones basadas en datos, las alianzas estratégicas con el sector productivo y una visión clara de lo que debe ser una caja del siglo XXI son la respuesta de Comfamiliar Atlántico a ese reto. Queremos que nos reconozcan como el gran sistema que somos, un ecosistema de bienestar integral que construye región y país desde la base.

Como líder de Comfamiliar Atlántico, invito a las empresas del Atlántico y de Colombia a empoderarse y trabajar en equipo con sus cajas y utilizarnos como la herramienta estratégica que somos, para potenciar sus equipos, fortalecer su competitividad y contribuir al desarrollo del territorio.

Las cajas somos la gran idea que los propios empresarios pusieron en marcha hace setenta años, con la convicción de que un país que cuida a sus trabajadores construye una economía más fuerte. Ese compromiso sigue vigente. Y desde el Atlántico, estamos decididos a honrarlo.

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