.
Analistas 12/02/2026

Mis respetos, Benito Antonio Martínez Ocasio

Ignacio-Iglesias

Así se presenta en muchas de sus entrevistas y conciertos el afamado cantante boricua Bad Bunny. Creo entrever que lo hace para dejar bien claras sus raíces latinas, al margen de que su tierra natal sea un Estado asociado a los Estados Unidos.

Desde que los organizadores del Super Bowl -siguiendo con la españolización del evento: Súper Tazón- decidieron que el show del intermedio, uno de los eventos musicales más esperados del año, fuera protagonizado por el mencionado artista, surgieron todo tipo de comentarios, positivos y negativos.

Por un lado, podía pensarse que se buscaba reconocer la importancia de la comunidad latina en el mayor país del continente, donde hoy una de cada cinco personas tiene ese origen. Por otro, a muchos les sorprendía que, tratándose de un deporte tan, tan americano, se dejara de lado a otro perfil de artista más reconocible para la potencial audiencia angloparlante (basta ver imágenes del estadio donde, salvo excepciones, el público que acudió en vivo al evento apenas bailaba, cantaba e incluso ni entendía lo que sucedía sobre el escenario). Para empezar, musicalmente hablando, tengo que decir que estoy en las antípodas de lo que representa Bad Bunny, de lo que interpreta, así como de otros sucedáneos musicales que han aparecido en aquella parte del mundo en los últimos años y que, más pronto que tarde, acabarán en el más absoluto anonimato (espero y deseo).Sin embargo, tengo que descubrirme ante la persona que es Benito Antonio: ha logrado transmitir al mundo lo que representa América en su totalidad y, con ello, lo latino.

El culmen fue la actuación en el Súper Tazón el pasado domingo, pero ya desde hacía algunas semanas estaban convergiendo factores exógenos y otros inherentes a su persona que podían hacernos pensar que lo ocurrido en dicho evento no fue tan sorprendente ni tan extraño.

Empecemos por esos factores exógenos, en los que no me voy a detener en exceso: la caza de inmigrantes en Estados Unidos por parte de un cuerpo militarizado (ICE), acaudillado por el autócrata y misógino presidente, que alcanzó su punto máximo de ignominia y crueldad en Minnesota hace unos días con la muerte de dos personas; la nueva versión de la Doctrina Monroe, ahora rebautizada como Doctrina Donroe, que vuelve a poner sobre la mesa el aforismo de “América para los americanos” y a considerar a todos los países al sur de EE.UU. como el patio trasero del acaudalado vecino del norte, con patente de corso para hacer y deshacer a su antojo: véanse casos tan recientes como Venezuela (captura y detención de Maduro), Argentina (préstamo millonario a Milei), México y Colombia (amenazas de intervención militar aduciendo redes de narcotráfico). Todos estos hechos son solo algunos ejemplos de agresión, intrusismo o irrespeto hacia las comunidades y países latinoamericanos, donde los intereses personales y económicos -propios y de su entorno- se imponen sobre cualquier consideración geopolítica o estratégica.

A todo lo anterior hay que sumar factores inherentes a su persona: recibió hace apenas unos días el Grammy al mejor álbum del año, siendo la primera vez que se reconoce a un artista latino con un disco cantado íntegramente en español; el discurso que pronunció en dichos premios, donde destacó el orgullo que sentía por sus raíces y por poner “el amor entre las personas por encima del odio en toda América, y en especial en un país multicultural como el suyo”; o la expectación y afluencia de periodistas a la rueda de prensa previa al partido, incluso por encima de lo que se suponía debía ser el tema central del evento: la final de la NFL, un espectáculo que solo en Estados Unidos ven más de ciento cuarenta millones de personas y que a nivel mundial supera los doscientos millones de espectadores.

Si se suman todos estos elementos, a nadie debería caberle duda de que esos quince minutos de actuación podían convertirse en un escaparate para reivindicar quiénes somos los latinos o hispanos y para propinar una bofetada simbólica a quien -o a quienes- su ignorancia y matonismo dejan en evidencia.

También podría haber optado por una actuación políticamente correcta y más ecléctica para contentar a todos, y nadie le habría reprochado nada. Sin embargo, ahora sí, Benito Antonio optó por alardear con orgullo de las bondades de su tierra natal y de todo el continente americano, nombrando uno a uno todos los países que lo componen: desde Chile hasta su querido Puerto Rico, para terminar lanzando el ovoide contra el suelo con rabia y diciendo: “Seguimos aquí”.

Solo hubo tres guiños a la lengua vernácula del país anfitrión del evento: “God bless America” (pero América como continente y no como país); en la relación de países mencionó “United States” para referirse a su nación; y la participación de una extraordinaria y camaleónica artista como Lady Gaga, a la que estoy seguro no le habría importado cantar en español en esa fiesta latina.

La sexagésima edición del Super Tazón pasará a la historia no tanto por la victoria de los Seahawks de Seattle, gracias a su formidable defensa, como por ser el año en que Bad Bunny demostró, más que nunca, que por encima del artista está Benito Antonio Martínez Ocasio.

Tanto fue así que, el día del evento, varias personas me preguntaron qué partido se jugaba durante la actuación de Bad Bunny. Y como broche final: nada de usar marcas de lujo en su vestimenta. Zara fue la elegida. Lo latino, lo hispano, no es solo cultura, fiesta, mestizaje, empatía y simpatía; también es éxito empresarial sin fronteras.

Mis respetos, Benito Antonio: los míos y los de una gran parte de los más de seiscientos millones de hispanohablantes que hay en el mundo y que nos enorgullecemos de presumir de dónde venimos. Te los has ganado con creces.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/02/2026

¿Emprender por ‘likes’?

Mientras los fundadores de startups se desviven por algoritmos de atención efímera, ignoran el capital más robusto de la década: la Economía Plateada

ÚLTIMO ANÁLISIS 11/02/2026

La nostalgia no es una estrategia

No creo que sea a través de discursos que recuerdan los años gloriosos del campo colombiano que convenzamos a los jóvenes de quedarse en pueblos y veredas.

ÚLTIMO ANÁLISIS 09/02/2026

Repensando el Futuro de América Latina

Convendría, por ejemplo, usar el marco analítico que hoy postula la “crisis aspiracional” de América Latina, describiendo los importantes progresos regionales en reducción de la pobreza de 50% a 35%