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Analistas 07/12/2022

Lupa a la productividad intramuros

Hernán David Pérez
Socio principal Quartam

Existen muchos diagnósticos acerca de la precariedad de las políticas públicas para el fomento de la industria, sin embargo, poco ruido se le hace a la necesidad de aumentar la productividad intramuros, es decir, la productividad al interior de las empresas como resultado del desarrollo del capital humano, la adopción de mejores prácticas de gestión, y la transformación tecnológica y la digitalización de los procesos y los trabajadores.

Recientemente la OIT publicó el Informe de productividad en América Latina y el Caribe (ALC), donde resalta que “…el estancamiento de la productividad en ALC se explica en parte por aumentos de productividad intramuros significativamente menores a economías más dinámicas como las de Asia Pacífico…”; por otro lado, el Consejo Privado de Competitividad (CPC), en el Informe Nacional de Competitividad 2022-2023, resalta como una de las causas principales de la baja productividad del país que “No aumenta la productividad en el interior de las empresas”.

De las evidencias de ambos reportes es importante reflexionar sobre cuatro hallazgos clave: (i) La baja capacidad gerencial: el CPC resalta que “…el nivel de prácticas gerenciales de las empresas en Colombia no solo es menor al de países desarrollados. Además, los empresarios no son conscientes de estas deficiencias…”; (ii) Competencias digitales de los trabajadores: la OIT enfatiza que en Latinoamérica con respecto al promedio de la OCDE hay una brecha significativa de las habilidades de los trabajadores en la resolución de problemas en ambientes digitales; (iii) Importancia de las prácticas de gestión en la productividad: la OIT menciona que “…cerca de un 30% de las brechas de productividad pueden ser explicada a partir de diferencias atribuibles a la gestión empresarial.”; y, (iv) El rezago de las MiPymes: Ambos reportes mencionan que hay marcadas brechas en la adopción de nuevas tecnologías y de mejores prácticas de gestión por parte de las MiPymes con respecto a las grandes empresas.

Adicionalmente en nuestra práctica alrededor de la gestión de la productividad hemos evidenciado tres elementos adicionales: (v) Consistencia y persistencia: la formación de una cultura permanente alrededor de las mejores prácticas de gestión debe ser foco estratégico tanto en periodos de bajo crecimiento, como en los periodos de alto crecimiento; (vi) Rigor en la ejecución: nuestros modelos de gestión requieren mayor orientación al detalle y rigor en la ejecución, evidencia de esto es que en recientes adquisiciones de empresas latinoamericanas por parte de multinacionales europeas se ha evidenciado la necesidad de “iniciar desde cero” los programas de gestión de la productividad; y, (vii) Incipiente digitalización: a nivel global el internet de las cosas y la inteligencia artificial están aumentando los niveles de productividad de las industrias, sin embargo, en muchas de nuestras empresas aún predominan prácticas de las revoluciones industriales previas, y la conectividad y digitalización de trabajadores y procesos en el piso de las operaciones esta atrasada versus otras economías emergentes.

Estos factores contribuyen a una estadística demoledora: en una hora de trabajo en 2021 Colombia solo generó 26% del promedio de la Ocde, y dicha estadística alcanza el 50%, 60% y 73% cuando nos comparamos con Chile, Costa Rica y México respectivamente.

Estas cifras nos deben alentar a establecer una conversación prioritaria y permanente en las empresas alrededor de los motores de la productividad intramuros: gestión del capital humano, adopción de mejores prácticas de gestión, y, transformación tecnológica y digitalización.

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