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Analistas 07/08/2021

Educación y educadores

Gustavo Moreno Montalvo
Consultor independiente

El pésimo resultado de la educación pública colombiana en las pruebas Pisa, auspiciadas por la Ocde, exige actuar: el cimiento del futuro de la sociedad es la educación. En la raíz del asunto está el papel que se le asigne a la calidad del proceso educativo, y a los docentes a cargo de esa importante tarea. La preparación de los educadores es, pues, el cimiento de cualquier estrategia racional de desarrollo hoy; el objetivo debe ser formar profesionales idóneos para impulsar a los educandos a aprender a aprender. Como ningún producto es mejor que su materia prima, es importante promover la vinculación de jóvenes con talento a las escuelas pedagógicas. Para lograr este propósito es preciso darle el debido reconocimiento a la profesión, afinar reglas sobre remuneración, con papel importante para juntas de distritos educativos, y excluir a quienes no aprueben pruebas periódicas; Rafael Correa logró el respaldo de la ciudadanía en Ecuador para este propósito cuando el sindicato de educadores amenazó con parar el país.

La formación en escuelas normales no es adecuada para esta época: se sabe que la fase desde el vientre materno hasta los siete años es la más importante para el desarrollo intelectual y emocional del niño. Por consiguiente, se debe requerir plena formación profesional para el ejercicio de la docencia, y ojalá maestría: la sociedad debe invertir sumas importantes en la preparación de maestros. La profesión debe tener reconocimiento y remuneración tales que los más calificados estudiantes de bachillerato consideren educación preescolar, básica y media entre sus posibilidades vocacionales más atractivas.

Tampoco tiene sentido impulsar la construcción de colegios grandes: no hay economías de escala en la educación; por el contrario, el mayor tamaño hace más difícil evitar la formación de grupos de estudiantes con cultivo de disfunciones sociales. También es errado impulsar la competencia entre colegios mediante vouchers para atraer a los mejores estudiantes: todos los establecimientos deben ser muy buenos, y además prestar servicios complementarios a la educación formal. Deben ofrecer a la comunidad educación continuada, pues el mundo del futuro va a exigir a todos los trabajadores el cultivo de múltiples destrezas para facilitar su tránsito a nuevas responsabilidades con diversos conocimientos para preservar funcionalidad ante la sustitución tecnológica. Además, pueden facilitar la recreación y la construcción de tejido social mediante estrategias imaginativas de participación ciudadana con posible gran impacto.

Se requieren mecanismos de comunicación para comprometer al país en la aventura épica de ordenarse para prosperar mediante la educación. Los directivos de Fecode no son el problema, pues la tarea de administrar no está a su cargo. Debe ser descentralizada y eficaz, con buen diseño institucional en cabeza de juntas administradoras de distritos educativos, cuya autoridad podrá cubrir uno o varios colegios, y cuya responsabilidad exigirá autonomía creativa. El vínculo entre gobierno central, gobiernos regionales, gobiernos municipales y distritos educativos deberá resultar en formación pertinente para aprovechar las ventajas comparativas de regiones y localidades.

La educación es la tarea más importante de esta época, para aumentar el valor agregado de la economía y, sobre todo, para facilitar la convivencia feliz.