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Soluciones cafeteras

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Guillermo Trujillo Estrada

Se comenta que los dirigentes cafeteros quedaron un poco defraudados porque después de reunir a los economistas más conocedores del café, no habían recibido soluciones a la crisis del sector. Si embargo, con todo respeto, me permito hacer unas sugerencias.
En primer lugar, ratificar ante los productores y el mercado que creemos en la ley de oferta y demanda, y, por lo tanto, cuando se presenta abundancia, lo normal es que el precio la refleje.
En segundo lugar, aceptar que un mercado que ha aumentado el consumo en cerca del 50% en 10 años, es un privilegio para los productores al encontrar cómo colocar todo el incremento en la producción. Además, aceptar que este aumento resulta de que muchos países, incluido Colombia, han considerado los precios del mercado un incentivo para seguir creciendo.
En tercer lugar, la Federación de Cafeteros debería tener como programa bandera la venta de café a futuro que garantice a los productores fijar un buen precio, anticipando entre seis y veinticuatro meses, por ejemplo. Así, aprovechan la volatilidad para ganar y no para condenarla como un mal, como hoy lo hacen los dirigentes, abusando del miedo a la incertidumbre de los seres humanos.
He conocido productores que, gracias a ese mecanismo, el año pasado vendieron en promedio a $900.000 carga, y hoy ya tienen vendida su producción hasta el 2021. En los dos últimos meses, hemos registrado precio interno desde $650.000 hasta $850.000. La gestión del gremio se debe medir por cuanto café se tiene comprado a futuro por cada productor.
En cuarto lugar, se debe profundizar la venta de café especial y todos los programas de café que garanticen al productor un precio por encima del estándar de bolsa, y así apoyar cerca de 2.000 marcas de café que hoy venden en el mercado nacional pequeños tostadores, muchos de ellos pequeños cultivadores. Es una verdadera revolución que se percibe en cada municipio de nuestro territorio.
En quinto lugar, despolitizar el gremio, capturado hoy por políticos con banderas cafeteras, a los que casi siempre les conviene que la situación se vea critica para agitar y presionar al gobierno con soluciones de corto plazo, que solo sirven para obtener unos votos.
En sexto lugar, reducir los gastos de la Federación como respuesta a los federados, un sacrificio para ganar legitimidad. Adicionalmente se deben vender activos, que existen suficientes, para conmutar las pensiones de la Flota Mercante, salir de ese problema y descargar al Fondo del Café de esa obligación, que absorbe parte de la contribución cafetera.
En séptimo lugar, determinar que los recursos de los Comités Departamentales solo se destinen para actividades agrícolas. Llegó la hora en que carreteras, acueductos, alcantarillados, electrificación, escuelas y puestos de salud deben ejecutarse con recursos del Estado. Los dirigentes cafeteros luchan por mantener estos programas, que se convierten en el instrumento para hacer política y lograr la reelección.
En octavo lugar, luchar por los pequeños productores, que son los que hoy sostienen 14 millones de sacos e incrementan la producción como en junio. El país ya no cree que una actividad está en crisis cuando cada día aumenta en área y producción, recibiendo subsidios en los últimos 10 años por $3 billones.

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