Analistas

La nueva realidad rural

Solo el interés del gobierno de Juan Manuel Santos por aportar al país soluciones estructurales que resuelvan los problemas de siempre, explica que se haya resuelto por llevar a cabo el Censo Nacional Agropecuario.

Encargar a uno de los economistas con más profundo conocimiento de la problemática agraria,  garantía de trabajo serio y que no admite ninguna duda sobre sus resultados, con excepción de algunos líderes políticos y gremiales que no aceptan una realidad distinta a lo que ellos piensan. Mauricio Perfetti demostró que sí se podía hacer un censo con todo el rigor, sin interferencias de la política, como algunos vaticinaban.

Los resultados muestran una situación completamente diferente a la de 1970 – último censo realizado en Colombia – periodo en el que la población se desplazó a los cascos urbanos, natural en el mundo moderno.

Adicionalmente al ser un estudio realizado por el Estado, es de acceso universal y no puede ser tergiversado por los interesados. Hoy las estimaciones de los gremios que dicen tener la información, en muchos casos son infladas en área y número de personas, para presionar al gobierno de turno.

Una encuesta de 180 preguntas, que permite conocer la situación para 113 millones de hectáreas – en 32 departamentos y 1.101 municipios –  garantiza un nivel de información que permite acertar en las decisiones de política pública.

Conocer cuál es el uso del suelo se torna fundamental para evaluar su utilización y también para proponer nuevas alternativas, que permitan obtener mayor productividad. Por ejemplo, en el actual verano se puede observar cómo sufren las áreas marginales dedicadas al cultivo del café, que no son óptimas y están expuestas a mayor temperatura y radiación solar, generando en muchos casos pérdidas al productor por menor calidad del grano y mayores costos de explotación. 

Los casos que hoy se presentan al país como una emergencia,  hacia el futuro requieren políticas que induzcan su corrección como podría ser, negar el acceso al crédito de Finagro y a la asistencia técnica, para  áreas marginales. Que quien se empeñe en hacerlo sea a su propio riesgo, y las consecuencias no sean por cuenta del bolsillo de los colombianos. El cambio climático obligará muchos cambios.

La pésima distribución de la propiedad, donde 70% de los propietarios tan solo posee el 2,4% de la tierra, también es motivo de reflexión. Si la gran empresa agropecuaria mecanizada requiere un desarrollo en propiedades de gran extensión, no excluye que los pequeños propietarios tengan  acceso a propiedades de cinco hectáreas. 

El gran desarrollo cafetero se ha realizado con ese modelo basado en la mano de obra familiar y continúa demostrando ahora, que es una solución de trabajo y bienestar para los que hoy obtienen su sustento como pequeños propietarios.

Los resultados reflejan realidades como que la vivienda es una necesidad apremiante, y muy seguramente ese 83,9% afiliado al régimen subsidiado de salud permanecerá por muchos años, como una obligación solidaria de los colombianos. 

El máximo reto es cómo lograr que 65% de la población rural que hoy no alcanza el nivel de primaria, supere esa barrera para afrontar el mundo moderno; esta realidad es un impedimento absoluto para que las nuevas tecnologías puedan incorporarse a los cultivos agrícolas, y así  hacer viables los negocios agropecuarios. 

Se requiere que este nuevo sistema de información , sea dinámico y permita su actualización permanente.