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Analistas 23/02/2021

Café: declaración gremial

El pasado congreso cafetero, que pasó desapercibido en medio de la pandemia y por su celebración de forma no presencial.

La declaración gremial, se prepara para que el presidente del congreso le hable al Gobierno y al país; en un discurso diferente se realiza el informe del gerente a los cafeteros y al ejecutivo.

Cabe destacar -como anuncia el vocero del congreso con satisfacción- que fue un excelente año en productividad, calidad y precio. Afirmación que no es común en los dirigentes cafeteros.

Muy orgullosos los cafeteros de haber contribuido al empleo y, gracias al cumplimiento de las normas de bioseguridad no se registraron hechos que lamentar. Desde luego que después de la gran alarma que generaron en abril, todo salió normal, por cuanto 99% de los predios cafeteros son recolectados por el propietario y su familia, aislados en su finca.

Solicitaron que las ayudas sean proporcionales al área cultivada, sin importar el tamaño, inquietud que surge cuando el gobierno trata de focalizar en los más pequeños sus ayudas; pero el poder político lo tienen los grandes caficultores, que conforman la dirigencia gremial. Tema de economía política sin resolver entre los cafeteros.

Justa solicitud por conectividad para llevar la tecnología y aplicarla, tarea enunciada pero aún por cumplir por parte del Gobierno y el gremio, que sería fácil de solucionar. Toda la tecnología, control de costos y administración se podría hacer por tabletas electrónicas, con efectos inmediatos en productividad.

Esta sería la forma de reemplazar un gran número de extensionistas agropecuarios, que valen millones movilizándose, sustituibles -no todos- por asistencia técnica soportada con fotografías, teléfono y aplicativos adaptados al medio.

Desafortunadamente los dirigentes solicitaron más ayuda para ampliar el servicio de extensión, lo mismo que cada que se avecina un año de elecciones cafeteras, para tener la posibilidad de nombrarlos ellos mismos, y ponerlos en la tarea de conseguir votos para garantizar su elección. Si la Federación no elimina la reelección, este vicio transmitido del sector público, nunca dejará de deslegitimar las instituciones, con miembros que llevan hasta treinta años en su silla.

Reiteraron la solicitud al Gobierno para que se haga cargo de la obligación que recayó sobre el Fondo Nacional del Café para pagar las mesadas pensionales de la extinguida Flota Mercante. Con enorme osadía le anuncian al presidente Duque que -por iniciativa de congresistas sensibles a las necesidades de la población caficultora-, cursa en el Congreso de la República el proyecto de ley 203, que busca abrirle paso al Gobierno para que pueda asumir ese pasivo, y le piden su aval para impulsarlo.

Me resisto a aceptar las nuevas formas de relacionamiento con el Gobierno, en la que los directivos de la Federación primero se alían con unos congresistas -con los que nada es gratis- para presionar al Gobierno a que atienda sus peticiones. Increíble, cuando es la única institución con el ministro de Hacienda, Agricultura, Comercio y Dirección de Planeación, en su órgano de dirección. Desde luego el Gobierno oponiéndose quedará como el malo del paseo, si tenemos en cuenta la tronera fiscal que se abriría de aprobar esta ley.