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Derecho, justicia e innovación

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Recientemente tuvimos (de nuevo) la oportunidad de convivir con la justicia paralizada por cuenta de lo que ha sido la característica general de las soluciones en la política pública en el sector justicia: improvisación, anacronismo y facilismo. Es claro que a los gobiernos les ha faltado salirse de las herramientas tradicionales de solución de la problemática pública y diversificar las formas en que se diseñan los programas gubernamentales.

Durante años la academia en el Derecho ha dedicado una buena parte de su tiempo a crear innumerables documentos de investigación cuya utilidad, si bien pueden tener una base interesante, se ha visto reducida a los anaqueles de las universidades y sus correspondientes copias digitales, pues en la práctica nadie los lee y, por supuesto, y como consecuencia, no se aplican. En este contexto tradicionalista y de estructuras rígidas, es sorprendente y a la vez refrescante encontrarse con un programa de Derecho que se ha arriesgado a liderar y aplicar el design thinking a este escenario frío y gris que pueden ser esta disciplina y sus aplicaciones prácticas.

En este desierto de problemas, una idea propuesta y ejecutada por Julián López, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, nace como un alternativa de liderazgo en innovación dentro de la academia, atacando los problemas específicos del acceso a la justicia a los más vulnerables con instrumentos de “design thinking” en una materia electiva denominada “el Salón de la Justicia”, que forma parte de otro macroproyecto (TadeoLab) de la institución, al que le han ido depositando cada vez más confianza, producto de los buenos resultados que ha obtenido.

¿Y qué es el Salón de la Justicia? Es una asignatura creada con el propósito de buscar generar un conocimiento interdisciplinar y colaborativo para resolver los retos sobre cómo prestar un mejor servicio de justicia: el primero se expresa en la concepción de justicia mediante la creación de un superhéroe; el segundo, con la idealización de un espacio para prestar servicios jurídicos; y finalmente, la transformación del centro de prácticas del programa de Derecho de la Universidad. Así, se pretende que se cambie el pensamiento de la justicia y su prestación desde lo real, lo efectivo y lo creativo.

Uno de los elementos para resaltar es la forma en que está integrada la asignatura. Tuve la oportunidad de ver a ingenieros, comunicadores, diseñadores y abogados interactuar en una misma sala, algo que en las facultades tradicionales de derecho no es usual. Este curso se observa como una propuesta de interacción investigativa y creativa, desde lo interdisciplinar y colaborativo, que busca crear una conectividad entre el concepto de justicia y sus manifestaciones, a través de proyectos y retos que culminan circunscribiendo esta noción con su entorno.

Debo reconocer como abogado litigante con un fuerte vínculo con el emprendimiento, que ha sido una total sorpresa encontrar este modelo implementado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que no solo merece un reconocimiento a su decano y a las directivas por este audaz movimiento, sino que es necesario y prioritario que este modelo se replique en las facultades de derecho tradicionales, de manera que se transforme la idea del pensamiento del derecho y la justicia y se incorpore la innovación para la búsqueda de soluciones que desde el pensamiento tradicional no hemos sido capaces de resolver.

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