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Tribuna Empresarial 16/08/2022

Potencia frente a una oportunidad

El mundo -con un nuevo contexto geopolítico- está transformando sus estructuras energéticas tradicio- nales, que permitan no sólo cumplir las metas que las naciones tienen frente a la descarbonización y el cambio climático, sino lograr una estructura que soporte la estabilidad energética global, y traiga consigo un cambio sostenible.

En este contexto, América Latina se convierte en un referente para la industria a nivel mundial. Si bien la responsabilidad de la región en las emisiones mundiales de CO2 es apenas 5%, Latinoamérica tiene todo el potencial para convertirse en el principal proveedor global de energías renovables e hidrógeno verde. Pero,

¿Qué debe hacer para lograrlo?

Recientemente la Latinamerica Energy Week 2022 reunió a los principales líderes del sector en la región y más de 4.000 participantes, para discutir sobre la capacidad de América Latina para moverse firmemente hacia la transición energética. Durante el evento en un trabajo conjunto con los expertos de Roland Berger consultamos la opinión de los participantes sobre cuáles consideran son las prioridades energéticas para la Latinoamérica, y no cabe duda de que si bien hay avances, los retos aún son enormes.

La principal prioridad que evidencia el estudio es lograr la expansión acelerada de las energías renovables, un área en la que hoy en día se cuenta con la tecnología para implementarse y en la que los costos son cada vez más competitivos, sin embargo, los avances de los países son buenos, pero aún queda camino por recorrer.

Otro punto clave del reporte señala el almacenamiento como una tarea fundamental. De nada sirve producir energía si no se cuenta con la capacidad para almacenarla y distribuirla - en incluso, exportarla de forma eficiente. Un tercer punto tiene que ver con la descarbonización de la industria, si se logra con éxito permitirá el crecimiento económico sin aumentar el nivel de las emisiones.

La encuesta también reveló una brecha entre las percepciones y la realidad, lo que nos demanda acciones más contundentes: Aunque Latinoamérica es un contribuyente menor al cambio climático a nivel mundial, las emisiones crecieron un 20% (2005 - 2019) debido a la expansión económica y al aumento de la demanda. Sin embargo, los participantes estimaron que las emisiones de la región se redujeron 17%, y solo cuatro de cada 10 indicaron que no se había logrado ninguna reducción de las emisiones.

Entendiendo el panorama, surge la gran pregunta: ¿Cómo avanzar para hacer de la región una potencia energética capaz de suplir la demanda de otras regiones en el nuevo contexto global? El liderazgo político será fundamental para avanzar en la consolidación de una integración energética estratégica, así como la regulación y políticas públicas que permitan aterrizar este sueño, garantizando la seguridad jurídica a los inversionistas. Surtidos los temas de forma, los de fondo: tecnología, financiación y conocimiento se hacen más relevantes para consolidar la región.

En conclusión, Latinoamérica tiene una oportunidad de oro para fortalecer su papel en los mercados energéticos internacionales. En el corto plazo, puede suministrar petróleo y gas a los países afectados por las sanciones contra Rusia y en el largo plazo, podría convertirse en uno de los principales productores mundiales de energías renovables e hidrógeno verde. El llamado a nuestros líderes es a agilizar y concertar los mecanismos para que este sueño, y de paso, la tranquilidad energética para el mundo, sean una realidad.

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