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Colombia enfrenta hoy una amenaza cada vez más recurrente contra su seguridad alimentaria, los bloqueos en corredores estratégicos y el deterioro de la seguridad en las regiones. Cuando las vías se paralizan o el transporte de alimentos se convierte en blanco de violencia, no solo se afecta a un sector productivo; se pone en riesgo el abastecimiento de millones de hogares colombianos.
En abril, Santander y Norte de Santander, regiones que concentran cerca del 23% de la producción avícola nacional, enfrentaron graves restricciones de movilidad. El resultado fue inmediato: más de 10 millones de huevos represados y cerca de 1.500 toneladas de carne de pollo que no pudieron llegar oportunamente a los centros de consumo.
Semanas después, la situación se agravó en el Valle del Cauca. Los hechos de inseguridad, incluyendo la quema de vehículos que transportaban pollos vivos y huevos, evidenciaron la vulnerabilidad de la cadena de abastecimiento en una región que produce 30% del huevo y 24% del pollo del país.
A esto se sumaron los bloqueos prolongados en la vía hacia Buenaventura, principal nodo logístico del suroccidente. Allí, las interrupciones afectaron la movilización de más de 300 vehículos diarios del sector avícola, generando incrementos logísticos de hasta 240%, aumentos cercanos a 20% en el costo del maíz y el represamiento de cerca de 7.800 toneladas diarias de alimento para aves.
No estamos frente a un problema sectorial menor. La avicultura abastece las dos proteínas más consumidas y accesibles para los colombianos: el pollo, con un consumo per cápita de 38 kilogramos al año, y el huevo, con más de 360 unidades anuales por habitante. Cada interrupción en las vías impacta la disponibilidad de alimentos, presiona los precios y termina afectando directamente el bolsillo de millones de familias.
Por eso, desde la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), insistimos en que garantizar la movilidad y la seguridad en los corredores logísticos del país no es solo una necesidad económica, sino una prioridad nacional.
Un país que no puede movilizar sus alimentos con seguridad es un país que pone en riesgo su abastecimiento, la estabilidad de los precios y la alimentación de su gente. Proteger las vías también es proteger la mesa de millones de colombianos.
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