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Analistas 04/02/2021

Año para abrir la exportación avícola

Abrir mercados de exportación es un proceso de largo aliento, en el cual no solo priman los aranceles sino las barreras sanitarias y fitosanitarias; las cuales se presentan en muchos casos como verdaderas barreras de acceso. Es por esto que destacamos la operación de la Diplomacia Sanitaria del Gobierno del presidente Duque, en donde como sector privado hemos coadyuvado en el desarrollo de mercados de exportación.

En el caso particular del sector avícola, los empresarios del renglón pollo pasaron de la preocupación a la acción. Pese a la angustia que generaba la apertura comercial con Estados Unidos, la mejor opción fue ajustar el modelo productivo que le era propio en una economía altamente protegida, al reto de producir bajo los cánones que imponen los mercados desarrollados, buscando, no sólo competir por el mercado nacional, sino, el aspirar a los mercados de exportación. Al final, alcanzar el objetivo exportador se convierte en la mejor estrategia para salvaguardar el mercado nacional, e incluso la seguridad alimentaria.

Propósito que nos ha llevado a apalancarnos en dos estrategias: la diplomacia sanitaria en los mercados potenciales y el aprovechamiento de los tratados internacionales ya negociados. En lo primero, la institucionalidad del Estado puesta en operación, desde la Embajada de Colombia en Washington, la Embajada de Colombia en Japón, los ministerios de Comercio y de Agricultura, Procolombia, el ICA y el Invima, en conjunto con el sector privado, Fenavi y los empresarios, han jugado un rol determinante. Todos pensando en un solo propósito, allanar los caminos para lograr, no sólo la admisibilidad sanitaria, sino explorar y cualificar el detalle de los mercados objetivo.

En lo segundo, de la mano de lo que se conoce como la Diplomacia Sanitaria, después de varios años de gestión, se logró que el Comité Permanente de Asuntos Sanitarios y Fitosanitarios del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia, le diera prioridad a los productos avícolas negociados en el TLC, cumpliendo con los requisitos sanitarios respectivos.

En el camino que va del deseo a la exportación, hasta lograr la admisibilidad sanitaria por parte del país potencialmente importador, se requiere una alianza estratégica entre los empresarios y la institucionalidad pública (Invima e ICA). Los primeros, adecuando sus unidades productivas de producción y procesamiento a la normatividad y a los controles de seguimiento pertinentes, hasta alcanzar la certificación de una planta con rótulo de exportación. Por su parte, los segundos, tienen como objetivo garantizar las condiciones sanitarias de todo el país de manera permanente.

Hoy un grupo de empresas cuenta con plantas con la certificación respectiva para exportar, al tiempo que otras están en esa dirección. Paralelamente, se viene avanzando en lograr que las condiciones sanitarias del país permitan la exportación. Aspecto en donde es clave la Diplomacia Sanitaria que viene haciendo su papel trascendental. En este sentido, hay que destacar que se ha dado un paso importante para aplicar la Ley 1255 de 2008, que tiene como propósito la preservación del estado sanitario de país libre de influenza aviar, así como el control y la erradicación del Newcastle en el territorio, con un presupuesto de operación para 2021, mismo que se debe garantizar los próximos años.

Estimamos que el potencial de exportación, en su primera fase de operación puede llegar a US$560 millones año, duplicándose esta cifra una vez se consoliden los procesos comerciales. El año 2021 será un año de inflexión para la industria avícola colombiana, ya que el reto es realizar la primera exportación a Japón de pollo, proceso en el cual la Diplomacia Sanitaria implementada por el presidente Duque es clave, buscando profundizar las oportunidades de los tratados internacionales vigentes y los que están en negociación.