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Analistas 18/02/2021

Vendan Ecopetrol

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista

Este gobierno corporativo debe vender la supuesta joya de la corona, e invertir en la diversificación de la matriz energética, con tecnologías sostenibles.

Inédito, el tercer exportador de carbón térmico en Colombia, Prodeco, renunció a sus títulos mineros; su radical decisión se suma a la crítica situación de Cerrejón, cuyos accionistas emprendieron la liquidación global de esa clase de activos, cuyos remates se deben a las pérdidas de la pandemia, tras el final del súper ciclo, pues no parece que sean consecuencia de alguna renovada responsabilidad social y ambiental. De hecho, los gobiernos siguen rescatando al petróleo.

Pese a disfrutar semejante prerrogativa, Ecopetrol siempre fue una empresa del montón, y su monopolio no dejará legado positivo. Su sostenibilidad dependía exclusivamente de las burbujas; sus reservas acaso abastecen un quinquenio; sus costos acarrean la corrupción de Reficar, y las insostenibles escaladas salariales que contribuyen a la inequidad del ingreso, y también apalancó la concentración de la propiedad, pues, entre el exiguo 0,5% de colombianos accionistas, aplica la Ley de los Pocos Vitales.

Sigue rogando por el mejoramiento del factor de recobro, y la legalización del catastrófico fracking, porque desaprovechó la época de vacas gordas para diversificar prospectos, de manera sostenible. Sus proyectos en biocombustibles son fracasos, profusamente cuestionados; invirtió en paneles solares, para sustentar algunas de sus operaciones, y tampoco apropió esa tecnología (contaminante), y sigue desperdiciando nuestras ventajas geoestratégicas, sin desarrollar innovaciones con energías limpias, que realmente puedan masificarse de manera eficiente.

Improvisando, es confuso si desea ingresar al sector infraestructura, o al eléctrico, que ha padecido el costo de oportunidad asociado a la escasa reinversión. Prueba de ello es que los combustibles fósiles continúan reinando en la matriz energética; además, el gobierno vendió mal Isagen, perdió su soberanía y derrochó sus ingresos, por tapar el hueco del gasto público. Ahora, condenado a repetir esa historia, en plena «pelotera» fiscal, emite otra pésima señal al garantizar a esa «petrolera» exclusividad sobre ISA.

Así como el gobierno corporativo de EPM está intoxicado por la politiquería, el de Ecopetrol parece estar mal orientado y no creará valor, apelando a la competencia desleal, porque hay jugadores públicos que son expertos en ese negocio, que es de carácter tradicional. A propósito, debería aprender del salvamento a la Empresa de Energía de Bogotá, finalizando el siglo pasado, su deliberada especialización y estratégica diversificación, pues iba camino a convertirse en una costosa administradora de dividendos para el Distrito.

Al paso que va, Ecopetrol terminará comprando Electricaribe y transando acueductos, pues solo encuentra agua o lodo en los pozos que explora. Finalmente, es absurdo que adhiera al Instituto Colombiano del Petróleo un área de investigación para producir Hidrógeno Verde, en lugar de crear una moderna instancia de I&D+I que no ancle la innovación a la memoria y fijación funcional-estructural de los dinosaurios.

Por todo lo antedicho deberían vender Ecopetrol, la enajenada caja menor del Gobierno, y reinvertir mediante alianzas público-privadas para asegurar nuestra descarbonización y soberanía energética.