Tour Futuro, OK/KO

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Hecho caótico e inédito, la antepenúltima etapa del Tour fue suspendida porque un inesperado deshielo pudo ocasionar una tragedia; señales o improntas del cambio climático, podrían haberse congelado las aspiraciones de Egan Bernal para inmortalizar su historia: ahora Islandia conmemora el primer glaciar extinto (18/08/2018), Okjökull.

Su agonía inició cuando los científicos dejaron de clasificarlo como glaciar (2004), por su contracción. Paradójicamente lo apodaron «OK», aunque representa algo que está mal: propinar KO a nuestra naturaleza.

Según su epitafio, titulado “Carta al futuro”, en dos siglos tales reservas de agua dulce -fuentes de vida que conservan trazas de historia del planeta, como el contaminante permafrost- tendrían el mismo destino; su ofrenda es “reconocer que sabemos lo que está ocurriendo”, y no termina con una promesa, sino dejando como Testigo de Excepción a ese irreconocible bloque que se ha disuelto en el océano: “Solo tú sabes si hicimos” lo necesario para evitarlo.

Finalmente, inscribe la concentración atmosférica de CO2, récord desde que la especie humana nació. Nuestra mala «Influencia» se denomina «Antrópica»; asimismo bautizaron aquel «Principio», según el cual necesariamente tenemos una posición privilegiada en el Universo.

Seguimos ignorando que la Vida es fruto del azar, y nos creemos el centro del Todo; parece que la única manera en que reconoceríamos nuestra vulnerabilidad, alrededor de esa Enana inmersa en el vacío Gigante, es el «Efecto Perspectiva» que describen los cosmonautas (The Overview Effect: Space Exploration and Human Evolution, pg. 34, 1987).

Los invito a adoptar esa sensación mediante dos experimentos mentales, dado que los costos del turismo orbital promediaron US$50 millones, y, aunque esta cifra podría ser ostensiblemente inferior a futuro, pocas personas en el planeta ostentarán tan dichosa oportunidad (y la de convertirse en astronautas). Primero, siendo niño observé Earthrise (la Ascensión de la Tierra), imagen tomada en la víspera de la Navidad de 1968 por Apollo-8, primera misión tripulada a la luna, (https://www.nasa.gov/multimedia/ imagegallery/image_feature_1249.html); también le propongo contemplar la primera fotografía de nuestro planeta con la Luna, capturada en 1977 por Voyager-1 (https://www.nasa.gov/image-feature/voyager-1-takes-the-first-image-of-the-earth-moon-system-in-a-single-frame).

Segundo, la imagen del Hubble en 2005, Ultra Field (https://apod.nasa.gov/apod/ap140605.html), es otra oda al origen de lo que alcanzamos a ver; oscilaciones de luminosidad ultravioleta e infrarroja confirmaron la armonía estelar, a mayor escala, aunque también la podría evidenciar a diario, en contacto con nuestra naturaleza a menor escala, v.g. un Girasol, cuyo diseño obedece a una Razón Divina o Áurea. La sutil recursividad de esos fractales, tal como la paridad entre la rotación y traslación lunar, parecen milagros; igual que la Estación Espacial Internacional (ISS, 1998-2028), progreso diplomático congelado desde la Guerra Fría.

La sal derritió la nieve, y las lágrimas del zipaquireño endulzaron su logro. El Tour pudo derrumbarse, mientras la jorobada plutocracia reconstruye Notre-Dame. Bien dice la canción de esa película infantil (1996), «Sueña».Hecho caótico e inédito, la antepenúltima etapa del Tour fue suspendida porque un inesperado deshielo pudo ocasionar una tragedia; señales o improntas del cambio climático, podrían haberse congelado las aspiraciones de Egan Bernal para inmortalizar su historia: ahora Islandia conmemora el primer glaciar extinto (18/08/2018), Okjökull.

Su agonía inició cuando los científicos dejaron de clasificarlo como glaciar (2004), por su contracción. Paradójicamente lo apodaron «OK», aunque representa algo que está mal: propinar KO a nuestra naturaleza.

Según su epitafio, titulado “Carta al futuro”, en dos siglos tales reservas de agua dulce -fuentes de vida que conservan trazas de historia del planeta, como el contaminante permafrost- tendrían el mismo destino; su ofrenda es “reconocer que sabemos lo que está ocurriendo”, y no termina con una promesa, sino dejando como Testigo de Excepción a ese irreconocible bloque que se ha disuelto en el océano: “Solo tú sabes si hicimos” lo necesario para evitarlo.

Finalmente, inscribe la concentración atmosférica de CO2, récord desde que la especie humana nació. Nuestra mala «Influencia» se denomina «Antrópica»; asimismo bautizaron aquel «Principio», según el cual necesariamente tenemos una posición privilegiada en el Universo.

Seguimos ignorando que la Vida es fruto del azar, y nos creemos el centro del Todo; parece que la única manera en que reconoceríamos nuestra vulnerabilidad, alrededor de esa Enana inmersa en el vacío Gigante, es el «Efecto Perspectiva» que describen los cosmonautas (The Overview Effect: Space Exploration and Human Evolution, pg. 34, 1987).

Los invito a adoptar esa sensación mediante dos experimentos mentales, dado que los costos del turismo orbital promediaron US$50 millones, y, aunque esta cifra podría ser ostensiblemente inferior a futuro, pocas personas en el planeta ostentarán tan dichosa oportunidad (y la de convertirse en astronautas). Primero, siendo niño observé Earthrise (la Ascensión de la Tierra), imagen tomada en la víspera de la Navidad de 1968 por Apollo-8, primera misión tripulada a la luna, (https://www.nasa.gov/multimedia/ imagegallery/image_feature_1249.html); también le propongo contemplar la primera fotografía de nuestro planeta con la Luna, capturada en 1977 por Voyager-1 (https://www.nasa.gov/image-feature/voyager-1-takes-the-first-image-of-the-earth-moon-system-in-a-single-frame).

Segundo, la imagen del Hubble en 2005, Ultra Field (https://apod.nasa.gov/apod/ap140605.html), es otra oda al origen de lo que alcanzamos a ver; oscilaciones de luminosidad ultravioleta e infrarroja confirmaron la armonía estelar, a mayor escala, aunque también la podría evidenciar a diario, en contacto con nuestra naturaleza a menor escala, v.g. un Girasol, cuyo diseño obedece a una Razón Divina o Áurea. La sutil recursividad de esos fractales, tal como la paridad entre la rotación y traslación lunar, parecen milagros; igual que la Estación Espacial Internacional (ISS, 1998-2028), progreso diplomático congelado desde la Guerra Fría.

La sal derritió la nieve, y las lágrimas del zipaquireño endulzaron su logro. El Tour pudo derrumbarse, mientras la jorobada plutocracia reconstruye Notre-Dame. Bien dice la canción de esa película infantil (1996), «Sueña».

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