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Inspirado por las obras “Relativity” (Escher) y La Persistencia de la Memoria (Dalí), percibí el inicio del fin de esta década como otra confusa continuidad de los siglos comprendidos entre el oscurantismo y el modernismo. Verbigracia, el medievo ocultó o distorsionó verdades fundamentales; nuestra era, tecnócrata (Despotismo Ilustrado, Catalina II), denomina esto posverdad.
No “descarte” cisnes negros. Como oráculo, la Biblia de Gutenberg fue sustituida por un nuevo enciclopedismo; aunque su método de manipulación fue revelado, nuestras falencias en pensamiento crítico continúan inhibiendo cualquier duda. Este fenómeno demuestra que una elevada escolaridad no necesariamente activa la invitación Kantiana, “Atrévete a Saber” (Sapere Aude): autómatas, la estulticia emocional refuerza la pertinaz ceguera que se origina desde que olvidamos la antigua lección, “Conócete a Ti Mismo”.
Domesticados por el capitalismo, imitamos innovaciones dogmáticas, hedonistas y utilitaristas, con “el Vicio triunfante y la Virtud víctima” (Justine o los Infortunios de la Virtud, Sade), creyendo que este es “el mejor de todos los mundos posibles” (Cándido o el Optimismo, Voltaire). Causa o consecuencia, la desconfianza se hizo axioma y la corrupción cuestión Spinoza; este Contrato Social derrochó generaciones caóticas.
Otoño medieval -primavera millennial-, la protesta no pasa de moda. La palanca del crecimiento tomó forma de manzana, pues Adán (Smith) y otros alquimistas -místicos, tentados o sesgados-, desviaron el progreso y relativizaron el ideal de formular leyes universales, coherentes y verificables (La Naturaleza. Lucrecio, I A.C. / Lost in Math: How Beauty Leads Physics Astray. Sabine, 2018), que aseguraran nuestro bienestar y sostenibilidad.
Trasladaron el foco hacia la tecnología, el feudalismo conquistó la nube -apropiando dominios y asignando parcelas-, y aceleraron nuestras revoluciones (industriales), forzando los cambios de “R”-ecesión a 4ª. Ningún motor resistiría ese manejo, ignorando las (reformas) pendientes, ¿verdad?
Luminiscente, el antropocentrismo se apagó ante la fría lámpara contemporánea (cielososcuros.org). Remota Ville Lumière, los iluministas impusieron sombras, y los informáticos introdujimos ruido, pues los datos se multiplicaron como peces, aunque los sagrados algoritmos no hicieron milagros.
Como reflexión, incluso en épocas vacías y oscuras (In Darkness. Dowland, 1610), que representan crisis de “Sentido y Sensibilidad”, el orientado sol irradia sin importar que esté extinguiéndose, o no podamos apreciarlo adecuadamente -obnubilados por eclipses, nubes o noches; creencias, expectativas o percepciones.
Inspirados por la Edad de Oro (Hesíodo, 70 A.C.) y el Renacimiento, durante 2019 y “++”, no dejemos de soñar (Carrasco, 2014). Que nuestras ambiciones y locos emprendimientos no deslumbren nuestro encanto, nuestro ser (Quijote/Sancho); su propósito sea “cultivar nuestra propia huerta” (Cándido), y compartirla junto con su cosecha (Sonetos 4/116, Shakespeare; Lay of the Last Minstrel. VI, Scott).
Total respaldo a la rectora de Eafit y a las demás universidades que se arriesgan a mirar los demonios a los ojos, invitarles a hablar y luego dejarlos ir por el mundo, desarmados, con su soledad
En este sentido, más allá de promover la restricción de celulares en los colegios como una panacea, es importante adaptar al contexto sin perder la estrella polar: permitir las ventajas del uso del celular, minimizando los riesgos a los que están expuestos los estudiantes