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Analistas 11/09/2021

Laboratorio socioeconómico

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista

No creo en el Dane, y sospecho del instituto Nacional de Salud, tras divulgar que 89% de los colombianos habría superado el covid-19. Los contratos de las vacunas apelan al ocultismo, y la escasez de segundas dosis refleja improvisación. Entretanto, cual estrategia electoral, algunos lugares regalan comida chatarra para comprar a los indecisos, y amenazan a quienes desconfían porque a los “inmunizados” tampoco les garantizan vidas y muertes dignas.

Sesgadas por la vanidad del agente racional, los métodos cuantitativos predominan en las pseudociencias económicas. Su visión de túnel ignora que nuestra conducta está influida por aspectos cualitativos que impulsan nuestra percepción, interpretación y decisión, de manera inconsciente o involuntaria.
Fraudulentos, los tecnócratas alteran el diseño o la calibración de los indicadores: bajan el umbral de pobreza, disocian el desempleo del subempleo y el trabajo doméstico no remunerado, acaso regulan el salario mínimo (nunca el máximo), y reportan que no hay inflación, aunque está oculta en la minimización del gasto o el incremento de su frecuencia (verbigracia: microcrédito, miniapartamento, desechable, obsolescente o 2x1).

También sustentan hipótesis por conveniencia, mediante *p-hacking*, pues la ciencia se corrompió para mantener el statu-quo, tal como la Iglesia y las FF.AA. (Reinventing Organizations, Laloux). Debajo del alzacuellos y la bata cometen pecados de lesa humanidad, y sus delitos extinguieron al bien común.

Paradójicamente, la opinión pública rechaza al capitalismo tanto como al comunismo, y las instituciones democráticas frustran la ciencia abierta + cocreación, imponiendo restricciones como la reserva tributaria. En consecuencia, las *reformas* se fundamentan en investigaciones que adolecen de la denominada Crisis de Replicabilidad, y la econometría sigue perpetuando sus estragos.

Aunque el analfabetismo en el procesamiento de datos no necesariamente es un problema ahora, dados los evolucionados algoritmos Auto ML, el fallo fundamental reside en los ejemplos de los que aprenden y los diagnósticos que guían las soluciones. Einstein advertía la necesidad concentrarse en los Pocos Vitales (80-20), privilegiando la formulación de la pregunta adecuada.

Pese a tanta sofisticación tecnológica, insistimos en confirmar nuestro entendimiento primitivo de los problemas, sin desafiar comprensiones alternativas. Como ejemplo, considere la impaciencia registrada en cualquier *ascensor* (Systems, Organizations, and Interdisciplinary Research. Ackoff, 1960): las propuestas se concentran en la modernización (oferta), luego en la distribución (demanda), y las escasas posibilidades centradas en el ser humano se reducen a manipularlo, instalando espejos para distraerlo.
Pan y circo, la Ocde refleja inmovilidad social (A Broken Social Elevator?, 2018).

El *ascensor* de la dignidad era inapropiado o estaba dañado desde que lo instalaron; la mayoría está contagiada de miseria o estancada en la superficialidad, y la inequidad de sus imponentes rascacielos invita a pensar en que nuestras únicas leyes deberían ser el Minimalismo y las Reglas de Oro-Plata.

Responsabilidad social no es regalar chicles a los pobres, para que entretengan al hambre masticando. Maquillan el aliento, no aportan nutrientes y causan enfermedades; además, les hacen derrochar energía para sobrevivir.