Analistas 02/10/2020

Colombia, ¿sin cabeza?

Testaruda, Colombia marcha como pollo sin cabeza; recuerde que esa expresión tipifica el andar errático y desesperado. Banales, los encabezados lo demuestran: siguen siendo noticia los mediocres anuncios de cada gobierno.
En teoría, la cabeza del gobierno es Duque. Desacreditada su capacidad para liderar al país, entre sus especialistas de cabecera, en los ministerios y agencias, donde sobresalen rectores, decanos o PhD, que carecen de logros en el sector real. Como dos cabezas piensan mejor que una, se juntaron para copiar documentos de otros países y redactar versiones apócrifas de las «instrucciones» de Cortázar.

Policefalia, políticos y tecnócratas dan órdenes encontradas y seguimos igual. ‘Progreso y retroceso’ (ídem), el Presidente honró aquel aforismo atribuido a Napoleón, y se dedicó a establecer comisiones para sabotear las soluciones. Borrón y cuenta nueva, sin echarle mucha cabeza al problema, resulta que el informe de los sabios tampoco fue asimilado por el “Documento borrador Conpes de Política de CTeI 2021-2030”, publicado por Colciencias.

Corrijo, ahora la fachada del edificio y la página de internet dice Minciencias; quizás eligieron adornar el letrero con ese prefijo porque «min-tieron», pues la nueva normalidad de esa institución es la misma de siempre: carece de visión y liderazgo, compromiso real, metas relevantes, acciones concretas y coordinación. Eso sí, al césar lo que es del césar, y al duque marqués lo que le corresponde, en la página 3 resaltan la asignación de “XXXX millones de pesos”: usando sus palabras, descresta ese presupuesto «chimbólico».

Déjà vu, el documento recicla viejos power point. Nada nuevo, fracasa como texto académico y gerencial: prueba de ello, ignora lo que en la práctica es un «sistema», y el Director de Innovación​ y Desarrollo Empresarial del DNP reconoció que los sabios lo regañaron pues “querían ver algo más ambicioso” (El Espectador, 16/9/2020). Cacarean demasiado, y seguirán corriendo como pollo sin cabeza.

Desvirtuadas, esas instituciones dan lástima: igual que nuestra agonizante Universidad Nacional, que parece destinada a la liquidación, o Innpulsa, que nació estancada y derrochará otra Ley de Emprendimiento, porque el ciclo de vida de la mayoría de sociedades seguirá siendo tan indigno como el de las personas. Por cierto, les faltó pensar en la eutanasia, porque en esta realidad tan inequitativa como insostenible ya fracasaron las BIC y las naranjas de Duque.

Recuerdo un onírico cuento (Everything and nothing, Borges), en el que “instintivamente, ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condición de nadie”; también la historia de ‘Miracle Mike’, el pollo que sobrevivió a una torpe decapitación y deambulaba como zombi, reanimado mediante gotero.

Colombia debe estar en el Libro Guinness. Es exótico que sobreviva sin cabeza, habiendo desangrado sus recursos; cuanto menos merece un récord por su promedio de reformas tributarias, que nada cambian, y ostentar tantos diagnósticos, archivados sin haber hecho o avanzado algo. Si no estuvieran de acuerdo con esta metáfora, consideren la del Conejo Blanco que se precipita hacia la madriguera del “País de las Maravillas”.