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Colombia honesta y fuerte

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Este año enfrentamos una encrucijada de gran trascendencia política, económica y social, por el significado de las elecciones venideras y las perspectivas que acarrean las opciones para elegir; algunas de las cuales conllevarán benéficas consecuencias, otras claramente significarán seguir con más de lo mismo y las restantes son celadas que exacerbarán los desequilibrios, el atraso y la pobreza generalizada.

Lo anterior se ve en la representatividad de las diferentes organizaciones políticas, en especial las que aspiran a la Presidencia, dentro de las cuales exalto el movimiento que lidera Marta Lucia Ramírez “Por una Colombia Honesta y Fuerte”, no solo por el significado en sí mismo de esos edificantes conceptos, que reivindican las pérdidas honestidad y fortaleza, bases del acuerdo por lo fundamental según Álvaro Gómez, sino también, y sobre todo, por lo que la doctora Marta Lucía representa en todos los planos de su vida, del privado al público, que la hacen la persona con el mayor potencial y la talla requerida de ser la Estadista que nos saque de la perfidia de los últimos años, gracias al Pacto por Colombia que proclamó y fundamenta en el respeto a las instituciones, la familia y las personas, en un Estado trasparente y eficiente, donde la justicia y el imperio de la ley sirvan de pilares para la unión y cohesión social, pero que además conlleve al desarrollo económico equitativo, traducido en emprendimiento y empleos de calidad para la gran mayoría.

Al respecto urge que la coalición que busca recomponer el orden y direccionar el país hacía un mejor futuro lleve, según lo propone Marta Lucia, a un consenso pronto pero fructífero por sus implicaciones a largo plazo, donde conversen y se pongan de acuerdo los candidatos sobre quien puede derrotar más fácilmente al populismo, conforme unos programas que confluyen, inclusive el de Alejandro Ordóñez, en un momento político que debe servir de llamado para reorientar las bases del desprestigiado Partido Conservador hacia su amenazada representación en la próxima legislatura, para deslindarlo de la nefasta amistad con Cambio Radical que le puede dar el réquiem para tristeza de quienes nos identificamos con su preclara doctrina fundacional.

Y aunque no comparto el maniqueísmo, ni menos dividir el país por tener maneras diferentes de ver la vida, quienes tuvimos un pensamiento y una actitud crítica congruente, pero nunca oportunista, como ahora la de Vargas Lleras, frente a las negociaciones amañadas y claudicantes con las Farc, estamos ante la gran oportunidad histórica de darle la espalda a la cínica corrupción de tales camaleones politiqueros, para que esta coalición gane contundentemente en mayo con Marta Lucía a la cabeza y el senador Duque donde desee este primer periodo, con la garantía que en el siguiente tiene asegurada la oportunidad de profundizar las reformas de la coalición.

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