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Elecciones, desarrollo y exclusión social

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El próximo 27 de mayo los colombianos elegirán fundamentalmente entre dos alternativas: la de consolidar los avances en materia de política social y reducción de la concentración del ingreso o la de revertir esta tendencia y perder la oportunidad de impulsar la cohesión social en Colombia.

En el año 2002 la Contraloría General de la República publicó un informe sobre el reto de consolidar un Estado Social de Derecho bajo el entorno de una sociedad fragmentada, con potencial para desarrollarse, pero en la cual una gran parte de la población se encontraba excluida del acceso a bienes y servicios básicos que les permitieran vivir bien, desarrollar sus capacidades y ejercer sus derechos como ciudadanos. El estudio concluyó que Colombia se debatía entre la exclusión social y el desarrollo. Hoy en día el país sigue enfrentando esta disyuntiva.

Paz y equidad son temas prioritarios en el debate público nacional. El gobierno firmó el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc y la pobreza y la desigualdad se han venido reduciendo. Existen razones para creer que el momento histórico es propicio para construir una sociedad menos violenta y más equitativa, pero también hay motivos para matizar el entusiasmo.

El camino hacia la paz ha tenido múltiples tropiezos: incumplimientos por parte de la guerrilla y el Gobierno, un manejo inapropiado de recursos y el marcado desinterés de la ciudadanía en el proceso. Algunos candidatos hacen explícitas las ventajas que tendrá para el crecimiento el escenario del posconflicto, y si bien es cierto que ahora no se habla de las Farc, todavía están sus disidencias, el ELN y las bandas criminales que han venido ocupando los territorios del conflicto. Aún falta mucho para hablar de una Colombia en paz, y el primer paso es la protección del acuerdo y su efectiva implementación.

En materia de política social la pobreza monetaria se ha reducido al pasar de 40,3% en el año 2009 a 26,9% en el 2017. Sin embargo, este indicador muestra ciudades bastante rezagadas: Quibdó (47,9%), Riohacha (46,9%) y Florencia (33,7%).

De igual modo, un coeficiente de Gini de ingresos de 0,508, el más bajo de la historia desde que existen mediciones, es una buena noticia para Colombia, pero aun así la concentración de la tierra y la riqueza no disminuyen y la medición agregada no refleja las profundas disparidades entre las distintas regiones, ni entre el campo y las ciudades. La equidad sigue siendo un propósito social de la mayor relevancia para el país, y el avance conseguido aún no está consolidado.

Colombia ha avanzado y hoy está más cerca del desarrollo, pero la amenaza de la fragmentación y la exclusión social está presente. La trayectoria que se ha venido construyendo en el camino hacia la paz y la equidad puede revertirse, y la elección presidencial este año determinará la dirección de ese cambio.

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