Analistas 16/04/2020

Covid = ¿Desglobalización?

No han sido escasos nuestros escritos referidos a los liderazgos que se han dedicado a derruir el multilateralismo sobre la lógica de anteponer los intereses con consignas nacionalistas: “America First”, “La France d’abord”, “Prima gli italiani”, “Brasil acima du tudo”, entre otros. Los “líderes” -en una renovada lógica estadocentrista- no cesan en su intento por convencernos de las amenazas que representa la gobernanza internacional, y sus homólogos no convencidos, no suman consensos y voluntad política para defenderla y menos para reformarla, llevando a la inocuidad a muchas organizaciones internacionales de seguridad, derechos humanos y de acceso predecible a mercados.

De ahí las tímidas o inexistentes respuestas a la situación en Siria, Yemen, Etiopía, Libia, Burkina Faso, Ucrania y Venezuela, el saboteo estadounidense a los acuerdos de No Proliferación Nuclear en Irán, al del Clima de París y al Transpacífico de Cooperación Económica, la guerra comercial de EE.UU. y China, por citar unos ejemplos.

Reducen la multilateralidad a escenarios donde las grandes potencias compiten entre sí, sin permitirles desarrollar su misión, inocuidad que les es instrumental para conservar su poder. Tendencia cada vez menos velada que -paradójicamente- se ve agravada por nada más “global” que la pandemia que enfrentamos. La urgente gestión de la crisis del Covid-9, refuerza la idea del Estado-nación ya que implica el ejercicio inmediato de competencias estatales de carácter sanitario y el control de fronteras.

Pol Morillas del Cidob, desde la teoría de las relaciones internacionales, hace una analogía de esta situación con el paradigma realista que explicaba las causas de la primera guerra mundial con la lógica de unos Estados que siempre priorizan su poder y supervivencia en un sistema internacional anárquico. Sin embargo, asentado en el paradigma antagónico, cree en un nuevo “idealismo” internacional para enfrentar la crisis del coronavirus, fundado en los niveles de interdependencia entre Estados y en que ninguna potencia tendrá suficiente capacidad para escribir las reglas de un reordenamiento global, prefiriendo preservar un orden internacional obsoleto, que les posibilita mantener su posición de poder.

Coincidimos con Morillas en que la cooperación internacional es la respuesta más efectiva para la crisis de la actual pandemia, y la Unión Europea le estaría dando la razón pues, como organización multilateral, con reglamentadas dinámicas de interdependencia, se sobrepone a un orden internacional fragmentado, y alcanza un acuerdo para afrontar los efectos recesivos y aprueba un paquete de más de medio billón de euros, que respalda el endeudamiento de los Estados, multiplicando la eficacia de los tres billones comprometidos por medidas presupuestarias unilaterales.

Se trata de la primera red de seguridad regional contra los efectos de la pandemia, 550.000 millones de euros en liquidez para los Estados a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad y para las empresas por medio del Banco Europeo de Inversiones. Para evitar despidos masivos usarán el Support Unemployment Risk Emergency, fondo temporal de 100.000 millones de euros para conceder préstamos a los países más afectados, que permitirá pagar salarios y a las empresas -que no habrán destruido el empleo- retomar su actividad rápidamente.