Analistas

La paz y los hoteleros colombianos

El histórico anuncio de la  firma del tratado de paz es esperanzador para el sector hotelero. Saliendo Colombia de la lista de los países en conflicto, la posibilidad que se abre para los extranjeros que quieren venir a disfrutar nuestro país es contundente. 

Es una gran oportunidad del país para reposicionar las ideas negativas asociadas a inseguridad e invitar al reconocimiento de un destino cuya diversidad ofrece cualquier cosa que un turista quiera encontrar: selvas vírgenes, playas inexploradas, turismo religioso, gastronómico, de salud y un oferta hotelera para cada necesidad.

Estudios arrojan crecimientos en ventas de 20% en algunos sectores y las proyecciones son optimistas en general, de esta manera, el turismo continuará consolidándose como una de las actividades que más divisas genera al país actualmente. 

La Operadora Stanzia continúa apostando a la apertura de hoteles en nuevas plazas. Recientemente, iniciaron operaciones en Santa Marta y vendrán los proyectos en  Duitama, Puerto Gaitán, Girardot y Cartagena. Estamos seguros que la llegada de estos nuevos hoteles , generarán oportunidades a nivel laboral y comercial que contribuirán al crecimiento del sector.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que en el segundo semestre hay varios factores que generan un poco de incertidumbre. Mientras se desarrollan productos cada vez más especializados, se realizan grandes alianzas entre los protagonistas del sector, se invierte en nuevos proyectos y destinos, se implementan normas de sostenibilidad, se crean soluciones wi-fi y crecen las ventas online; la llegada de la Reforma Tributaria y la idea de  nuevos incrementos del IVA no dejan de generar inquietud, pues afectan directamente nuestros presupuestos. 

Es necesario articular los esfuerzos y conciliar los intereses de los involucrados, causa un poco de desconcierto ver el gran esfuerzo que ha realizado el sector privado  por posicionar a Colombia como un destino gastronómico y después encontrarse con el reciente propuesto impuesto al consumo de licores y vinos, pues sin duda eso está íntimamente relacionado con el desarrollo de la gastronomía. 

De cara al futuro, nos resta unir esfuerzos en pro de un fin común: posicionar a Colombia como un fuerte destino turístico. El auge llegará con más exigencias  y para ello debemos trabajar en varios puntos como  preparar mejor el talento humano, es importante que los anfitriones  tengan excelentes niveles de idiomas, conocimiento de los destinos además de una formación académica que los haga más competitivos.  

Igualmente, se debe dar un enfoque muy creativo para que cada destino logre diferenciarse y  ofrecer valor y esto solo se logra con un profundo conocimiento de las necesidades de los extranjeros que nos visitan. Esperemos que algo del presupuesto que estaba destinado a las armas, hoy sea invertido en mejores vías, en el mejoramiento de las rutas que llegan a lugares con gran potencial pero alejados de centros urbanos, para que cobren mayor protagonismo y podamos tener una oferta más diversificada, igualmente en actualización de aeropuertos en ciudades pequeñas y todo lo que mejore la infraestructura y conectividad. 

Continuaremos creciendo, esperanzados en que cada vez sean más los extranjeros que encuentren en nuestro país un destino atractivo, seguro y en paz “donde el único riesgo sea que se quieran quedar”.