Analistas

Un millón de firmas, la ruta hacia la Presidencia de la República

Gracias a la generosidad que me ha brindado un diario pluralista y tolerante como este, informo a mis lectores que he tomado la decisión de recoger firmas para que se avale mi aspiración como candidato a la Presidencia de la República de Colombia por un movimiento amplio de ciudadanos de todas las opiniones políticas.
 
He escogido la dura labor y el reto de apelar directamente a la ciudadanía para que me respalden en la necesidad inaplazable de  transformar el modelo de Estado y la política vigente, signada por crecientes brechas en el desarrollo entre las regiones, la pobreza y la exclusión que impide la seguridad ciudadana.
 
Graves distancias entre regiones, pobreza y exclusión es lo que ha producido el modelo de Estado centralista. La reelección presidencial inmediata y directa ha empeorado la situación. El reto es grande. Me enfrento a un presidencialismo monárquico que concentra el poder y el presupuesto público al servicio de sus intereses reeleccionistas. 
 
Espero el respaldo ciudadano. Mis armas: la palabra, una hoja de vida intachable al servicio público y la capacidad para gobernar al proponer profundas transformaciones que permitan que el modelo de Estado de Autonomías Regionales se constituya en el instrumento adecuado y justo que brinde una verdadera equidad entre todos los colombianos.
 
Parte de mis propuestas las resumo así: 
 
Primero: La seguridad pública inexistente hoy, podrá recuperarse si se obedece la ley. 
 
Segundo: Se obedecerá a la ley si las autoridades que la expiden y aspiran hacerla cumplir, están legitimadas. 
 
Tercero: El poder se legitima cuando el ciudadano siente que es él quien expide la ley y la ejecuta, y esto se logrará fortaleciendo el Estado y radicando todo el poder en el ciudadano. 
 
Cuarto: El poder está en manos del ciudadano cuando lo tiene en forma libre, con la capacidad de decidir sobre los asuntos que le compete. 
 
Quinto: Es necesario reducir el poder del Presidente de la República y parte de este poder público para radicarlo en corporaciones y autoridades regionales y locales. 
 
Sexto: La percepción ciudadana: el peso de la ley es sólo para ‘los de ruana’ y la realidad demuestra y confirma que no existe una justicia justa.
 
Séptimo: El  problema a superar para que exista justicia justa es que se garantice una justicia oportuna y la actual no lo hace. 
 
Octavo: El problema central para que no haya una administración de justicia justa es su centralización y burocratización. En Colombia, cinco altas cortes chocan entre sí mientras que, por ejemplo, Estados Unidos tiene sólo la Corte Suprema, constituida por nueve magistrados. La diferencia está en que todos los procesos se cierran en los respectivos Estados y no existe el ridículo ‘choque de trenes’. 
 
Noveno: El parlamento nacional debe limitarse en competencias. Conservar el bicameralismo: una Cámara Nacional y otra Regional. La primera, en proporción a los habitantes del país, y la otra, igual al número de regiones. Las Regiones Autónomas con sus propios parlamentos  en forma exclusiva decidirán sobre sus asuntos. 
 
Décimo: En un  modelo de  Autonomías Regionales, en forma libre, nacerán las Regiones Autónomas con recursos propios, de origen constitucional.
 
Estas son algunas de las transformaciones que  haré con el apoyo de la ciudadanía, si logro ser Presidente de la República. Le pido al país, sin distinción de credos religiosos, partidos, ideologías, razas, formas de vida, profesiones, etc, que firmen a favor de mi inscripción como candidato presidencial.