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Los TLC llegaron y… ¿nuestra infraestructura qué?

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La realidad que ofrecen los TLC y nuestra infraestructura se analizó en el reciente foro ‘Infraestructura Regional y los Tratados de Libre Comercio’, realizado en Barranquilla. Allí, se retomaron ideas clásicas que ubican a la infraestructura como pieza básica y fundamental para obtener desarrollo económico y competitividad.
 
Ante las preguntas ¿cuál es la verdad de nuestra infraestructura? ¿Qué hacer para dotar al país de la infraestructura necesaria para los TLC? Tuvimos la oportunidad de presentar el siguiente análisis:
 
La infraestructura nacional se encuentra retrasada tal como se deduce del análisis del World Economic Forum que en su Índice Global de Competitividad analiza la situación de competitividad de los 144 países del mundo. En 2012, Colombia aparece en el puesto 69, y estas son las variables que se miden: requerimientos básicos como infraestructura, eficiencia, educación e innovación.
 
No obstante, al analizar, en detalle, el ítem de infraestructura se observa que del año 2010 a 2012, Colombia bajó 14 puestos, ubicándose en el puesto 93, es decir que según el World Economic Forum, nuestro país no tiene una adecuada infraestructura de carreteras ni de puertos marítimos ni de ferrocarriles.
 
Por otra parte, el proyecto Doing Business, en su análisis de la competitividad de los países, concluye que Colombia tiene tres barreras básicas para hacer negocios: corrupción, 18%; falta de claridad gubernamental, 12% y falta de Infraestructura, 9%.
 
Estos dos análisis internacionales califican muy mal nuestra infraestructura al compararla con otros países, adicionalmente, señala que la infraestructura regional está rezagada con respecto a la del centro del país.
 
La expansión de la infraestructura nacional se encuentra totalmente concentrada. Las autopistas de la competitividad, las dobles calzadas, las redes ferrovías y los centros logísticos de transferencia intermodal tienen una altísima concentración en los alrededores del centro del país, lejos del mar donde tendrían que estar en operación. Es muy poco el avance de la infraestructura, especialmente, en las zonas costeras del Pacífico y el Caribe.
 
Para ser competitivos hay que seguir tres principios: ordenar para conectar, conectar para competir y competir para progresar.
 
Es claro que Colombia, en las últimas décadas, no ha construido la infraestructura básica de conectividad intra e inter regionales. No se promovieron las carreteras trasversales de la región Caribe ni la conectividad hacia las zonas portuarias del pacifico que son supremamente deficientes. La carretera Cali – Buenaventura lleva seis años en construcción sin que se haya avanzado significativamente.
 
Es importante avanzar en los “Trenes de Cercanías” para conectar los puertos. Estos tendría un costo de US$20 millones por kilómetro en superficie y de US$80 millones en kilómetros de trenes enterrados. Esto daría como resultado, inversiones de por lo menos de US$20.000 millones en trenes al interior de las regiones, con el objetivo de que generen competitividad.
 
Indiscutiblemente hay un diagnóstico claro sobre el atraso de la infraestructura de Colombia lo que reduce sus niveles de competitividad en esta etapa de los TLC. 
 
En consecuencia, tiene que haber un cambio cultural en los procesos gubernamentales para obtener resultados mucho más eficaces y eficientes y un mayor volumen del PIB dedicado a la construcción de infraestructura con metas mucho más claras en autopistas, de tal manera que se produzca realmente un verdadero salto en las obras que necesitamos. No tenemos aún lo que se requiere para los TLC; hay que trabajar de manera decidida por ello.
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