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La educación pasa al tablero y se ‘raja’

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Gran preocupación surgió después de conocer los resultados de la prueba Pisa (Programa internacional para la evaluación de estudiantes). Da la impresión de que Colombia ha retrocedido en la calidad de su sistema educativo.

La prueba Pisa ubica a Colombia en el puesto 62 de 65 países que están inscritos y que miden el conocimiento en matemáticas, lectura y ciencias. 

Colombia obtuvo puntajes muy bajos en las tres pruebas, da la impresión de que los estudiantes en el país no aprenden mucho en la escuela a pesar de los billones de pesos que el Gobierno invierte en su sistema educativo, no obstante, el país no aprovechó la bonanza económica de los últimos años para apostarle más a la educación. 

Estamos atrasados seis años con respecto a Shanghái. Uno de cada dos estudiantes de 15 años no comprende lo que lee, 56% de nuestros estudiantes no logra el nivel mínimo en los exámenes de ciencias. Esta situación se acentúa cuando las pruebas se aplican a 25% de la población más pobre, que quedan peor ubicados que los de las escuelas de los ricos.

Hay muchas causas que podrían haber llevado a Colombia a esta situación. Entre otras, la calidad de sus docentes, ya que se presta mayor atención a la dotación e infraestructura de los colegios que mejorar el nivel educativo de los profesores.

Nuestros docentes siguen dando las clases con libros y metodologías antiguas. Utilizan excesivamente los sistemas basados en la memoria y no en el raciocinio, la deducción, el análisis comparativo y el flujo de información. Esto es agravado con el hecho de que no se fomente la investigación temprana y el espíritu investigativo.

En realidad, es muy baja la inversión que se hace para mejorar los factores socioeconómicos que conduzcan a óptimas prácticas pedagógicas: Solo 0.5% del PIB se destina al progreso en el desempeño de los profesores, lo que hace que sus resultados sean relativamente pobres. 

Colombia no es la única que pierde este ‘examen’, es todo el sistema educativo latinoamericano, ya que, Brasil, Costa Rica, Chile, México, Perú y Uruguay están al final de la lista. Hasta Estados Unidos sufrió un descenso del puesto 17 al 36 lo que ha prendido las alarmas en el país del norte. 

El que surge nítidamente vencedor es el modelo educativo asiático, especialmente, Shanghái, Singapur, Hong-Kong, Taipéi y Corea que ocupan los cinco primeros lugares y han desplazado a Finlandia que tradicionalmente ocupaba los primeros puestos.

El sistema educativo asiático incentiva notablemente a los jóvenes a que tengan más dedicación en los tiempos  extracurriculares. Permanecen en la escuela casi trece horas adicionales a la semana para profundizar en el aprendizaje. 

Todo este análisis y discusión nos debe pega de frente con los cambios que deben hacerse ya, en el país.

Los profesores de la Universidad Nacional, por ejemplo, han tenido que diseñar programas de nivelación de matemáticas para que los jóvenes estudiantes que llegan del bachillerato puedan adaptarse mejor a las exigencias de las matemáticas de la Universidad.

Es también conocido el programa de “alfabetización” para universitarios que se emplea en la Javeriana para motivar la lectura más allá de sus apuntes en clases o fotocopias que le entregan los profesores. Nuestros jóvenes universitarios leen muy poco, el 83% solo lee sus apuntes de clases. 

El mundo competitivo de hoy exige un sistema educativo mucho más avanzado. En buena hora tenemos estos resultados que nos obligan a pasar al tablero a la propia educación y replantear todo el sistema educativo en Colombia. La meta siempre será formar la gente para un mundo menos discriminatorio, más democrático, más justo, más humano.

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