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Analistas 17/11/2022

Federalismo y desarrollo

Eduardo Verano de la Rosa
Exgobernador del Atlántico

Interesante agitación intelectual sobre nuestro futuro hubo la semana pasada en la Región Caribe. En Santa Marta, la Gobernación del Magdalena analizó el Federalismo como organización del Estado. Se reconoció las Constitución de Colombia del 91 como punto de partida importante que abrió camino a reformas en Latinoamérica. Se le considera un hito.

En Barranquilla, la Cámara de Comercio en su Caribe Biz, exploró nuevos horizontes de colaboración del sector público y privado con positiva inspiración para avanzar hacia casos exitosos de desarrollo económico. Con esta dinámica especial hasta lo imposible se hace posible y se forman soñadores comprometidos en obtener resultados de crecimiento. Se necesitan muchos no para conseguir un sí, y llegar a donde hay que llegar.

La clave es una estrategia bien clara, definida, bien sea para organizar un Gobierno, o para impulsar un producto en el mercado. Los grandes desafíos sin una estrategia y sin conocer el entorno, finalmente fracasará y se le echará la culpa a los demás. Somos dueños de nuestro propio destino, por eso tenemos que generar confianza con convicción y entender con claridad cuál es la meta común de toda la Región para organizarnos y salir adelante. La primera noción de Federalismo la tuvieron las 12 tribus de Israel, que decidieron autogobernarse cada una de ellas para compartir un proyecto común de Estado-Nación. Este proceso federalista fue copiado por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia que construyeron un proceso de descentralización generando un cambio moldeando un pensamiento federal. Latinoamérica enfrentó el gobierno impuesto por los españoles que era lento y sin resultados. Fue el germen del Federalismo mexicano que 100 años después tiene estabilidad y energía como estado, a pesar de sus dificultades, porque el DF se queda con muchos recursos y acumula el desarrollo en el centro donde construye mejor infraestructura.

En España se reconocen las identidades diferentes de cada autonomía que buscan prosperidad y mejores resultados a través de autogobierno. Cada una de las comunidades autonómicas se autogobiernan reconociendo su núcleo de competencias. Es un modelo asimétrico, pero lo importante es su capacidad de legislar y auto normarse, con cortes independientes que definen sus conflictos.

El federalismo es una forma de gestión del poder, no es su administración su el manejo del estado. Lo que interesa es quién tiene el poder. Por eso el gran acuerdo debe ser cómo organizar cada Región con mayor autonomía y llegar a un Federalismo impulsado por los partidos políticos.

Para ser un caso exitoso con tecnologías avanzadas hay grandes desafíos con los procesos de Inteligencia Artificial, el manejo del medio ambiente con satélites. Tendremos territorios cada vez más inteligentes y con aliados internacionales y locales que permiten mayor responsabilidad para gobernarse.

En España por ejemplo, el modelo tiene que ser diferente, porque hasta su manera de hacer negocios es entre amigos, que cenan, andan juntos, y se tienen confianza. En otros países resienten y se quejan del éxito de los demás, sin capacidad de impulsar su propio desarrollo. Se requieren personas con curiosidad, con hambre, para crear nuevas figuras de gobierno. En los momentos más difíciles es cuando se perfeccionan los procesos de genialidad y nuevas ideas. El propio miedo se convierte en el gran maestro de los sueños. Tenemos que creer en nosotros mismos y ser capaces de organizar un gran corazón colectivo que impulse nuestra transformación social y dar condiciones de vida cada vez mejores a nuestros ciudadanos.

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