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El camino está despejado. Cambiemos el rumbo

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La reelección de Juan Manuel Santos es la ratificación de un acuciante mandato ciudadano que exige superar el gravísimo conflicto armado que desgarra a la nación, no obstante, esta no es la única responsabilidad que tiene el ejecutivo con la sociedad civil.

Juan Manuel Santos tiene la responsabilidad de cambiar el rumbo de las políticas económicas, sociales y culturales que han predominado en el país: La implementación de políticas neoliberales ha generado pobreza, desigualdad y violencia, factores que han recrudecido el conflicto armado. No se puede olvidar esta realidad. Se necesita, con urgencia, transformarla para bien.

Los electores le envían un mensaje que tiene que ser escuchado sin vacilaciones. Su triunfo se selló por una combinación de la alianza entre socialdemócratas y la izquierda democrática. El mensaje es claro: su gobierno tiene que ser más justo e incluyente, en especial, con los sectores más empobrecidos.

El triunfo, como bien lo ha reconocido en forma gallarda, tiene en el fondo la manifestación de libertad política de la Región Caribe que, en forma masiva, le pide que reforme la Carta Política para que las Regiones tengan autonomía para autogobernarse y no se administren sus riquezas desde las élites andinas centralistas. La simple descentralización no es suficiente, no es la fórmula.

La Región Caribe votó en forma masiva por Juan Manuel Santos Calderón. Lo hizo de manera consciente y voluntaria, y además, con el trabajo comprometido de las organizaciones políticas.

El compromiso programático suscrito con el Movimiento Colombia, País de Regiones, corriente pluralista que agrupa sectores de distintas ideologías, fue cumplido a cabalidad por este movimiento. Se espera,  por otra parte, que Juan Manuel Santos, promueva una reforma al modelo de poder en el territorio que permita la autonomía de la Región Caribe y las demás Regiones.

Un buen gobierno se caracteriza porque los elegidos cumplen a cabalidad con el mandato ciudadano. Prometió transformar el Estado en plena campaña electoral y ofreció dar por terminada la reelección presidencial inmediata, todo esto no da espera y hay que presentarlo a corto plazo, sin necesidad de ampliar el periodo presidencial porque de hacerlo es una forma velada de mantener de alguna manera la reelección presidencial inmediata. 

La reforma a la administración de justicia para fortalecer la autonomía y la independencia judicial como derecho humano que no pudo ser realizada en el anterior periodo, tiene que trabajarse sin que implique un intercambio de favores entre las ramas del poder público porque este tipo de maridaje institucional debilita y empobrece la democracia y atenta seriamente contra la seguridad jurídica.

Le invito, conociendo su talante de estadista que cambie de rumbo. En este momento de negociaciones para la superación del conflicto armado debemos pensar, con seriedad, cómo debemos reordenar las instituciones. Francamente, no puede pasarse por alto que las instituciones están mal ordenadas y requieren de una re-ingeniería constitucional a fondo. No debe pasar a la historia solo como el hombre de la paz.

Es importante también trabajar el fortalecimiento de los partidos políticos, por ello deseo la reunificación del Partido Liberal.

La Nación necesita que al lado del propósito de la paz, usted se convierta en el gran transformador del Estado para que la democracia se asiente y fortalezca. 

Una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente es la oportunidad para que la Nación se una y se fortalezca. El país no debe continuar dividido. Se requiere de un acuerdo sobre lo fundamental. Lo fundamental son las reglas de juego y estas de consagran en la Carta Política por expedirse.

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