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Analistas 07/06/2022

Ideología y estupidez

Diego Gómez
PhD, Profesor EIA, Director ECSIM

La Alemania de 1925 a 1945 sufrió uno de los procesos que nos alertan sobre la capacidad de autodestrucción de la especie humana. Alemania estaba sumida por el caos derivado de la primera guerra, otra más de los cientos de conflictos de milenios de una civilización depredadora. Había tenido un proceso portentoso de desarrollo luego de instaurarse el ‘Segundo Reich’ en el que se unificó el territorio, la lengua, la moneda, el comercio exterior y tuvo una revolución industrial tardía pero profundamente trasformadora.

Fue el espacio para que se gestaran la Teoría de la Relatividad con Einstein, la Mecánica Cuántica con Heisenberg, la Gestalt, la revolución agrícola con Haber, la Teoría de Sistemas con Bertalanffy, la escuela económica austriaca con Menger, Von Mises y Hayek, la teoría del desarrollo basada en el empresario innovador con Schumpeter, y el pensamiento moderno con Heidegger, Kung, Popper, Arendt. Esa sociedad, y con buena parte de estos sabios en vida, cayó en lo que Dietrich Bonhoffer llamó la Estupidez Colectiva.

Bonhoeffer describió su “Teoría de la Estupidez” estando preso por el régimen nazi, contra el que había librado una intensa lucha durante 12 años, pasando los últimos dos preso, siendo finalmente ahorcado en junio de 1945, semanas antes de la caída del régimen. Describió la “estupidez” como una suerte de autismo en la que caen incluso los mas inteligentes cuando por miedos, ambiciones y odios, adscriben causas mesiánicas que se construyen con mensajes simplistas de justicieros y supremacistas, generando una idea de superioridad moral a una tribu de enajenados. Es la renuncia a la autonomía y la independencia. El poder de “uno” que se construye con la “estupidez” de otros.

Describe Bonhoeffer cómo la primera línea de defensa de una persona en este estado es la arrogancia, el desprecio a los “otros”, la renuncia a la razón, el desprecio a las evidencias, a la ciencia, …al pensamiento, y lo más grave: la opción por la violencia luego de que se han desdibujado todos los límites éticos y se es incapaz de reconocer la maldad. Dice Bonhoeffer: no es un problema intelectual, es una falla moral.

La línea de análisis es útil para analizar las manifestaciones violentas y supremacistas de la actualidad o para analizar el emergimiento de las recientes amenazas a la democracia. Y nos es útil para reflexionar sobre la trayectoria fallida de Latinoamérica en las ultimas décadas. Enfermamos de “Teoría de la Dependencia”, de Lucha de Clases, de populismo, del mito del empresario explotador. Este modelo de pensamiento ha inhabilitado el desarrollo y la construcción de sociedad en nuestros países.

En la actual coyuntura electoral colombiana estamos manifestando los mismos elementos que advierte Bonhoeffer. Estremece ver un video viral en redes de una activista de una campaña manifestando que lo que merece Colombia es una bomba atómica que mate a todos los electores que no eran afectos a su candidato. Pero igual preocupa la polarización acompañada de insensatez y falta de coherencia que acompaña las posiciones ideologizadas sobre asuntos que requieren de responsabilidad técnica y manejo responsable.

Para Bonhoeffer, la única solución es una “Liberación Interna”. Las ideologías no son una forma de pensar, son una forma de no volver a pensar. Volvamos a pensar. Décadas después de los estudios de Bonhoeffer, Tony de Mello escribió el libro ‘Autoliberación Interior’, donde plantea la necesidad de liberarnos de las programaciones colectivas de las que somos presos silenciosos.

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