Analistas

Neutralidad de la red

Los Facebook, Google o Amazon de hoy no tendrían como surgir en un mercado sin internet abierto.

Los indicios, desde hace meses, eran claros. El gobierno de Estados Unidos tenía decidido acabar con la neutralidad de internet. De hecho, durante los últimos 10 años, en ese país, hubo varios contenciosos jurídicos al respecto, siempre saldados a favor de la llamada neutralidad de la red. Solo era cuestión de que llegara un presidente claramente mega-corporativo para que esto cambiara.

Una rápida recapitulación. La neutralidad del internet es el concepto bajo el cual los operadores de la red, es decir, las compañías de telecomunicación, deben tratar todos los flujos de información de la red de manera uniforme. Es decir, en los países donde es vigente, les queda prohibido a los operadores restringir accesos a cualquier página o crear “autopistas rápidas” para ciertos servicios, como el ‘streaming’ de video.

¿Por qué ha sido un tema tan controversial? Porque millones de estadounidenses consideran que por cuenta de la decisión tomada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) se va a estratificar el acceso a la información y al conocimiento.

Millones de personas que podían recibir un correo electrónico o ver una serie de Netflix por el mismo precio, tendrán que pagar ahora más por consumir esto último, por ejemplo.

Y no solo eso, según los defensores más férreos de la neutralidad de la red, centenares de nuevos emprendimientos innovadores y diferenciales podrían nunca salir a la luz porque los grandes operadores les cobrarán tarifas de acceso prohibitivas. Los Facebook, Google o Amazon de hoy no tendrían como surgir en un mercado sin internet abierto.

“El preservar una red abierta es vital para que millones de personas sin dinero ni influencia no pierdan el acceso a una de las herramientas que a muy bajo costo les puede garantizar el éxito”, han sostenido algunos.

Sin embargo, es importante entender que estamos aún a meses, o quizás años, de ver el impacto real que tendrá la decisión de la Comisión. Las grandes operadoras, de momento, han dicho que nada va a cambiar, pero no es que su palabra cuente con gran credibilidad. Por otra parte, algunos Estados norteamericanos han prometido apelar ante las cortes el fallo de la FCC.

También, grupos de activistas, como Prensa Libre (Free Press), anunciaron demandas, y cientos de miles de ciudadanos instaron al Congreso a que legisle sobre el tema y blinde la neutralidad de la red. No cabe duda que el dictamen de la FCC es un balde de agua fría para el mundo, ya que todos nos fijamos en lo que hace Estados Unidos en lo referente a internet y a este tipo de regulaciones.

¿Qué va a pasar a nivel global? Seguramente en menos de un lustro veremos cómo otros países adoptan medidas similares. Y es que no podemos ignorar algo, las empresas de telecomunicaciones son poderosísimas y con un flujo de caja muy amplio para hacer cabildeo. Y acabar con la neutralidad les beneficia.

En Colombia, Nancy Patricia Gutiérrez, presidenta de Asomóvil –el gremio de los grandes operadores de telefonía e internet–, señaló que “la neutralidad de la red está garantizada por ley’.

A su vez, tras la decisión tomada en Washington, nuestro gobierno salió a decir que la neutralidad de la red se mantendrá en Colombia. Sin embargo, al igual que sucedió en Estados Unidos, solo es cuestión de que llegue un presidente que considere lo contrario.