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Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

En el mundo de las noticias hay semanas de semanas. Las hay tranquilas; las hay aburridas; las hay movidas y las hay desenfrenadas. Estas últimas son las más complejas, pues es tal el alud de noticias, que apenas estamos reflexionando sobre su impacto cuando casi que de inmediato llega la segunda con igual o más ímpetu. Y chao reflexión.

Los últimos días han sido así. En Canadá, al primer ministro Justin Trudeau, el político moderno ejemplar, mago en el uso de las redes sociales y la comunicación, se le comenzó a descarrilar su reelección por cuenta de unas fotos que salieron a la luz pública en las que aparece disfrazado, en su juventud, de negro.

Cuando los medios estábamos comenzando a analizar cómo Trudeau pasó de ser la esperanza y el ejemplo del político contemporáneo a perder su popularidad en cuestión de meses, llegó la noticia de la quiebra de la agencia de viajes británica Thomas Cook.

Puede que en Colombia esto nos diga poco, pero Thomas Cook era una de las grandes agencias del mundo. Más de 178 años de historia y un coloso del empresariado británico. Su deceso, provocado por el mundo digital, una fusión nefasta en 2007 y una deuda infinanciable, puso patas arriba al sector turístico europeo.

¿Qué lecciones puede dejarle esto a un Aviatur, la agencia de viajes más grande de Colombia? ¿Hacia dónde se encamina este negocio en el país? Lo de Thomas Cook se prestaba para un buen análisis aterrizándolo aquí, pero oh sorpresa, justo en esos días se anunció que España convocaba a elecciones generales, la cuarta en cuatro años, muestra irrefutable del descuadernamiento que se está viviendo allí.

Por si fuera poco, ello coincidió con lo que probablemente será la noticia política del año: el inicio del proceso para hacerle un juicio político al presidente Donald Trump para destituirlo del cargo. Claramente esto sí acaparó la atención de los medios colombianos, pero aún así otros aludes noticiosos empezaron a tapar la noticia llegada desde el Congreso estadounidense.

Esta vez el alud llegó por parte del presidente Iván Duque y su dossier sobre Venezuela presentado ante la Asamblea de las Naciones Unidas. El que iba a ser un momento clave en la diplomacia internacional del actual gobierno se convirtió en un dolor de cabeza por cuenta de unas fotos incorrectamente usadas que dieron al traste con el propósito del informe.

Y en esas se quiebra Forever 21, una empresa muy conocida en Colombia y que al igual que Thomas Cook, sufrió de los despiadados coletazos que propina digital a aquellos que no saben o se niegan a aceptar que vivimos en una realidad donde el lema es cambia de inmediato o muere despiadadamente. Puede que para nosotros las noticias de Thomas Cook y Forever 21 sean secundarias, pero quizás son las más importantes de las que aquí acabamos de mencionar.

En nuestro país hay muchas empresas, inclusive unas muy poderosas, que están encaminándose al patíbulo donde terminaron Thomas Cook y en cierta medida Forever 21. Urge que acometan su transformación digital, que entiendan a unas nuevas audiencias que son sumamente exigentes.

Ojalá los próximos días le permitan a los medios profundizar en estos dos casos. Pero claro, acaba de llegar la noticia de la destitución del CEO de WeWork y la suspensión de su IPO. ¡Uf, tanto frenetismo nos acabará!

Pd: Ah, y se murió Jacques Chirac y nadie se enteró.

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