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Analistas 19/11/2021

¿El negocio del año?

César Eduardo Tamayo
Decano de la Escuela de Economía y Finanzas Eafit

La semana pasada tuvimos noticia del interés de un grupo de inversionistas por adquirir, mediante oferta pública de acciones (OPA), un porcentaje mayoritario (de entre el 50,1% y el 62%) de acciones del Grupo Nutresa, el reconocido conglomerado de compañías líderes en el sector de alimentos. El anuncio sacudió a los mercados financieros y se convirtió rápidamente en la noticia económica de la semana, produciendo reacciones variadas de analistas, académicos y hasta políticos. Pero lo cierto del caso es que, de materializarse esta compra, más que el negocio del año, como algunos periodistas lo han llamado, sería el evento económico de la década, por sus implicaciones de largo aliento sobre algunas de las industrias colombianas más exitosas (cemento, alimentos, financiera) y sobre la forma de hacer empresa en el país.

Los principales accionistas del Grupo se encuentran quizá frente a la decisión de sus vidas como inversionistas y como líderes empresariales. Vender su participación en Nutresa podría representar la oportunidad inmediata de hacer efectiva una ganancia sobre una inversión que en principio no está directamente relacionada con sus negocios. Sin embargo, esta decisión supera a todas luces el cálculo rentista de corto plazo.

Para empezar, una valorización como la que supondría esta transacción ya la ha experimentado en el pasado la acción del Grupo (por ejemplo, entre agosto de 2012 y septiembre de 2013). No sorprendería entonces que, de no materializarse la compra, el precio de la acción subiera en los próximos meses incluso más, como ocurrió el año pasado en el caso de Enka y el intento de compra por parte del Grupo Alfa de México.

Por otro lado, algunos -quizá muchos- accionistas de los grupos Sura, Argos y Nutresa, han puesto sus ahorros allí precisamente porque buscan participar de un sistema de propiedad cruzada que ha dado muy buenos resultados por mas de cuatro décadas: compañías exitosas en su operación, y diversificadas en sus inversiones.

Pero en esta decisión hay incluso un asunto de mayor calado: La posible toma de control de Nutresa por parte de un grupo relativamente cerrado rompería con una importante tradición de apertura y democratización de la propiedad de las compañías del Grupo, liderada por Nacional de Chocolates, que transa en bolsa desde 1961. Esta participación abierta ha traído algo de dinamismo a nuestro escuálido mercado accionario, y ha implicado exigencias en términos de revelación de información y prácticas de gobierno corporativo que no solo han servido bien a sus accionistas, sino que se han convertido en el estándar de la industria.

En mi opinión, el hecho de que los principales accionistas de estos grupos y sus administradores compartan suelo en Antioquia explica en buena medida la alta calidad de su ciudadanía corporativa y ha potenciado su capacidad de generar valor compartido. No es para mi casualidad que el Dow Jones Sustainability Index reconociera este año al mismo Grupo Nutresa como la compañía de alimentos mas sostenible del mundo, distinción que a su turno ya han obtenido, para su industria, los grupos Argos y Bancolombia. Lo que está en juego con esta decisión no es, pues, de poca monta; se trata de sentar un precedente sobre el tipo de empresas que queremos para este país.