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¿Trump oportunidad para Colombia?

Reina en el mundo del comercio global una enorme incertidumbre por los anuncios que el presidente electo de los Estados Unidos ha hecho respecto a tratados de libre comercio y a los  aranceles. Lo que ha originado esta posición no es otro que el abultado déficit en la balanza comercial de los vecinos del norte. En 2015 este déficit llegó a los US$745.000 millones y los grandes responsables de este déficit son China que dio cuenta de US$308.000 millones en 2015 del déficit (41% del total), y México que fue responsable de US$62.000 millones. Estos dos países fueron los responsables de 50% del déficit comercial y por tanto la gran preocupación del señor Trump.

Existen razones de peso para argumentar que estos déficit no reflejan la realidad del intercambio de estos países con Estado Unidos, ya que muchas de esas importaciones incorporan bienes que fueron exportados por los Estados Unidos y forman parte de cadenas globales de valor cruciales para la economía americana.  Desafortunadamente, el análisis de Trump y de sus asesores no va más allá de la simple fórmula mercantilista que en el pasado ha generado tantas guerras comerciales sobre el argumento que el que exporta gana y el que importa pierde. 

Siendo este el escenario, es previsible que en las primeras de cambio el nuevo gobierno empiece por denunciar aspectos del Nafta que afecten a México e imponga aranceles a las importaciones chinas. Por aquello de las ironías del comercio global, de ser así la cosa, se podría abrir curiosamente una enorme oportunidad para Colombia. Veamos por qué.

Dentro de esa mentalidad mercantilista de la nueva política americana, Colombia no resulta ser una gran amenaza, ya que en 2015 le significó un superávit a EE.UU. de US$1.900 millones, a pesar de que en 2016 se está revirtiendo este resultado. Por otro lado, Colombia tiene un Tratado de Libre Comercio con EE.UU. que no ha estado en el centro del debate, precisamente porque no se le ve como una amenaza. Un tercer elemento es que en ese tratado la Norma de Origen, que es la regla que certifica que el bien es originario de un país y por tanto goza de los beneficios del TLC, puede llegar a ser un 30% de valor agregado del bien exportado. Un último aspecto que confluye en esa posible suerte colombiana es que China ha modificado su política de inversión extranjera hacia América Latina y está priorizando la inversión en parques industriales, según lo anuncio recientemente en la Cumbre Empresarial China-América Latina.

Colombia tiene a su favor una base industrial y una mano de obra calificada que los países de Centroamérica, que también tienen TLC con EE.UU., no poseen; lo que hace que nuestro país sea la potencial base industrial alterna más cercana a los Estados Unidos. Igualmente cabe señalar que afortunadamente la reforma tributaria dejó a las zonas francas con un impuesto de renta de 20%, lo que hace que estos centros sean altamente competitivos y en ellas hay un enorme potencial de desarrollo.  En estas circunstancias Colombia se convierte en candidato ideal para atraer capitales chinos que desarrollen en nuestro país una base industrial que tenga como destino los Estados Unidos incorporando valor agregado nacional (ese 30%) e incorporando seriamente el país a las cadenas de valor global.

Las autoridades y los empresarios Colombianos deben estar atentos a lo que suceda en el primer semestre del próximo año, ya que Trump, a quien según las encuestas los colombianos odiamos, puede acabar abriéndonos una puerta de oportunidad.