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Sinfín de la infraestructura

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El programa de las 4G que dotaría a Colombia de autopistas que conectarían los grandes centros de producción empezó en 2014. Cual no sería la sorpresa al encontrar un noticia que informaba que la primera obra del programa se completaría en Noviembre de este año; es decir seis años después de iniciado. Se trata de la vía Girardot-Honda-Puerto Salgar un tramo de tan solo 170 kilometro sobre terreno absolutamente plano en la vega del río Magdalena. Aunque unas pocas avanzan el grueso o han entrado en problemas de toda índole o no han logrado el cierre financiero.

A la demora en el desarrollo de este programa de infraestructura se suma que no se ha hecho ningún esfuerzo para lo que los técnicos llaman la última milla. Esta se refiere al tramo entre la “autopista” y el sitio de destino, sea este un puerto, un centro de distribución o una zona industrial. Es decir que en el mejor de los casos una vez se complete este programa los viajeros y la carga podrán llegar mas rápido al trancón.

Este recuento es una cantaleta que lleva años. Sucedió con la famosa Ruta del Sol que conectaría a Bogotá con el Magdalena vía Villeta que terminó en un fracaso debidamente camuflado. Esta vía, sueño de los conquistadores, la colonia y 110 años de república por unir a Bogotá con el Valle del Magdalena no se ha logrado concluir. Pero eso si, nos cobran peajes; mas de $60.000 por un trayecto de 90 kilómetros y cinco horas Bogotá-Anapoima.

La gran pregunta es porque mientras Ecuador, Perú, Venezuela y hasta El Salvador han logrado el desarrollo de una infraestructura vial decente nosotros seguimos siendo incapaces de avanzar. Los factores los conocemos todos y no son otros que la corrupción, la legislación sobre expropiación de predios, las consultas a la comunidades, y las grandes falencia de nuestras compañías de infraestructura que parecen tener más abogados que ingenieros.

Lo primero es bien conocido. Que tan solo se haya destapado el caso de Odebrecht no quiere decir que esto no lleva sucediendo años. Serán acaso el viceministro García y el exsenador Otto Bula los primeros corruptos en la contratación oficial. Hay que señalar a los órganos de control (las famosas “ias”) que no sirven para mucho. Cuando no están vinculadas directamente e los escándalos (caso director anti corrupción de la fiscalía) son tanto los intereses que a los asuntos “inconvenientes” se les hecha tierrita.

En buena hora el país reivindicó, con la constitución del 91, los derechos de las minorías étnicas. Lo que no pensaron los constituyente era que esa causa noble se convertiría con el tiempo es una herramienta que en ocasiones se presta para el chantaje de grupos que ven la fortuna con cualquier proyecto oficial. Tiene que haber una formula que permita la protección de los mas débiles sin permitir el abuso de los avivatos.

En el país habrá excelentes facultades de ingeniería y entre los contratistas del estado habrá ingenieros serios y competentes, pero lo que sale a luz pública da señales preocupantes. Llevamos más de 20 años tratando atravesar un pequeño tramo de la cordillera central en el sitio de La Línea y ello no ha sido posible. Puentes que se caen o que abusando de la ingenuidad nacional nos informan que se diseñan con arrugas de acordeón, dejan mucho de que hablar.

Pueda ser que ya próximos a terminar la segunda década del siglo XXI logremos hacer algo más que 30 kilómetros por año… en el mejor de los casos!

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