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Analistas 10/08/2021

La economía va bien...

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

No hay duda de que la economía ha mostrado una gran capacidad de sobreponerse a los obstáculos derivados de la pandemia y los paros. Los recientes pronósticos de crecimiento del PIB lo sitúan alrededor de 7% y se habla de un excelente tercer trimestre.

Los datos de venta de vivienda recientemente divulgados registran que en el mes de mayo se alcanzó la cifra mas alta desde 2013. En el frente internacional ha habido buenas noticias para el precio del petróleo, principal fuente de divisas del país, y en el precio del café, que además de ser fuente de divisas tiene un impacto positivo en el ingreso de campesinos pequeños y medianos de las zonas cafeteras.

Mientras el precio internacional del Brent pasó la barrera de los US$70, el precio internacional del café llego a cotizarse a más de US$1,90 como resultado de una caída en los inventarios. Otro aspecto positivo para las finanzas públicas ha sido el anuncio de ganancias récord de Ecopetrol, que constituye una fuente importante de los ingresos de la Nación.

Si la economía crece a los ritmos previstos por los analistas el país logrará borrar en 2021 lo perdido en 2020, que fue de 6,8%. Habrá el país perdido un año de crecimiento, pero no cabe duda que a principio de año nadie esperaba que en 2021 se recuperara lo perdido por la pandemia. Las cifras de Colombia comparan favorablemente con las de los países de la región que en promedio, según la Cepal, crecerá 5,6%.

En el frente económico estas buenas cifras no han sido suficientes para convencer a los inversionistas internacionales, ya que la inversión extranjera directa a junio de 2021 fue de tan solo US$3.300 millones, un 21,3% inferior al mismo período del año anterior. No obstante lo anterior, algunas compañías petroleras internacionales han manifestado su intención de nuevas inversiones en lo que resta del año. Tampoco han logrado las buenas expectativas darle estabilidad al peso.

Dada una gran incertidumbre aún existente en los mercados y fenómenos internacionales, como la inflación y rápida recuperación de la economía americana, el peso está llegando a la barrera de los $4.000, con todas las consecuencias que ello tiene desde el punto de vista fiscal y monetario. Otro frente que muestra gran debilidad es el de la generación de empleo. Las cifras que presentó el Dane para el mes de junio hablan de un desempleo superior a 14%, lo que indica que la reactivación económica no se ha traducido en empleo. A diferencia de la recuperación económica que están viviendo los Estados Unidos, con alta generación de empleo, la nuestra ha sido tímida en este frente.

Este último indicador recuerda la famosa frase de Fabio Echeverri, presidente de la Andi, cuando afirmaba que “la economía va bien pero el país va mal”. Es que con el ambiente de desesperación social que el país presenció con las protestas callejeras (que aún no han terminado) lo más importante es el empleo. Los sectores mas vulnerables de la sociedad perdieron sus ingresos y las ayudas del gobierno a estos grupos poblacionales no logran ni compensar los ingresos perdidos ni la frustración de la desocupación.

Dentro de la estrechez fiscal que vive el país y la precariedad de la reforma fiscal, es necesario un gran programa de gasto publico en infraestructura generador de empleo masivo, similar a lo logrado por Roosevelt después de la Gran Depresión. La recuperación económica tiene que ir de la mano de la recuperación social.