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Analistas 26/01/2021

Grietas profundas

Donald Trump no provocó la división en la sociedad americana en torno a múltiples temas entre los que destacan los raciales y los migratorios. El presidente saliente tan solo los exacerbó y llevó, mediante un populismo irresponsable y las redes sociales, la profunda polarización de la sociedad y de los partidos políticos (Demócratas y Republicanos) a niveles de la violencia.

El libro “La Tierra Prometida” en el cual Barack Obama habla del estado de esta realidad hace 12 años. Se pensaría que en su relato, Obama mostraría cómo la llegada a la Presidencia de un presidente afrodescendiente es la prueba de la superación del racismo, pero por el contrario, el texto muestra que si bien su posición en la guerra de Irak, su juventud, su promesa de renovación y su apuesta por un nuevo sistema de salud le permitieron ganar la contienda, la profunda grieta en la sociedad y la radicalización de los partidos estuvo latente a lo largo de su mandato.

Ahora después de la oscura noche trumpista, se posesionó un presidente con la promesa de la unidad nacional. Con el compromiso de ser el presidente tanto de quienes lo eligieron como de quienes no votaron por él. Era sin lugar a dudas el llamado que se necesitaba en este momento, pero ese discurso tendrá que enfrentarse con esa división que no se sana con discursos. En sus primeros días de gobierno se ha encontrado con la férrea oposición de los Republicanos en el Congreso que no le han permitido ni confirmar su gabinete, menos aún aprobar el paquete de estimulo económico para enfrentar la crisis económica generada por el covid.

Pero no solo fue Trump quien exacerbó esa semilla de odio, fueron Trump y la realidad de las redes sociales. En el centro de la polarización de los Estados Unidos están los algoritmos de las grandes redes sociales que alimentan con mensajes e información que refuerza y radicaliza las posiciones sociales e ideológicas irreconciliables de los ciudadanos. El uso de las redes con propósitos políticos lo inició en gran escala y con cierta transparencia la campaña de Obama. Después se conocieron los escándalos del abuso de datos para fines políticos de Cambridge Analytics para terminar, como vemos, con el impacto del Twitter y la injerencia indebida de gobiernos extranjeros en procesos políticos.

Las redes sociales lograron elevar una profunda e histórica división de la sociedad americana a niveles insospechados, sin que necesariamente prime la verdad ni los intereses colectivos. Ese era el terreno abonado para alguien como Trump y lo será para otros que vendrán detrás de él.
Claro es que en Colombia esa grieta social y política se ha venido profundizando y radicalizando también como el resultado del abuso de las redes sociales. La violencia que nos aterró ver en las puertas del Capitolio americano la tenemos presente en los campos colombianos producto de esa radicalización y si las fuerzas más sensatas de la sociedad no tienen una visión que transcienda la polarización terminaremos con nuestro Trump, de extrema derecha o de extrema izquierda. Para el efecto ambos populismos son igualmente nocivos.

Mientras tanto en la Unión Americana, en América Latina y en el mundo se recrudece la polarización a la vez que “El Gran Hermano”, que ya no es estado de Orwell, sino el de los Zuckerberg, atizan el odio gracias al avance de la ciencia, de los algoritmos y el Big Data, con grandes beneficios económicos.