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Analistas 09/10/2018

América Latina quo vadis

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Según las últimas proyecciones sobre crecimiento económico para América Latina del Banco Mundial, esta región crecerá en el presente año apenas un 0,6%. Es decir que después de augurar una ruta de recuperación para las economías de la región vemos que caemos en la eterna tragedia que hace que cada vez quedemos más rezagados en el contexto mundial.

Este promedio de crecimiento está marcado desde luego por la caída en el PIB venezolano, la contracción de la economía argentina y la incertidumbre que reina Brasil donde la polarización política está llegando a extremos de violencia.

Pero no es tan solo el comportamiento de estas economías lo que lleva a la región a un muy pobre desempeño. Las economías favorecidas por coyunturas tampoco crecerán a tasas atractivas. Colombia a pesar del auge en el precio del petróleo crecerá a tan solo 2,7% mientras que México, que se está viendo favorecido por el auge de la economía norteamericana, crecerá tan solo 2,3%, muy por debajo del potencial.

Sacan la cara por la región, como lo han hecho en años anteriores, Perú que según el informe del Banco Mundial crecerá 3,9% y Chile, que según ese mismo informe crecerá 4%.

Esta historia no es nueva y se repite de manera inexorable cada tanto, pero en esta coyuntura particular existen elementos específicos que prenden las alarmas.

Por una parte, el contexto global está enrarecido como resultado de la guerras comerciales que ha iniciado el presidente Trump, mientras que las tensiones políticas entre Rusia y Occidente provocan fricciones y temores de guerra que se asoman no solo en Oriente Medio sino en muchas latitudes incluyendo nuestro vecindario.

A lo anterior debemos sumar la precaria situación fiscal de la gran mayoría de países de esta región, con presupuestos desfinanciados y la enorme necesidad de reformas fiscales y ordenamiento del gasto público, tarea nada fácil en una coyuntura de estrechez.

Y una noticia que debería resultar favorable, no lo está siendo tanto para la gran mayoría de países. Se trata del buen desempeño de la economía norteamericana que está creciendo por encima de lo esperado y que ha fortalecido un dólar que cada vez más se convierte en moneda de preferencia para los capitales.

Hoy por hoy con unas tasa de interés favorables, una tasa de tributación baja y una moneda fuerte, los capitales, tan necesarios para el desarrollo de la región, se están devolviendo para los Estados Unidos que resulta ser el mejor destino. Ya lo empezamos a sentir en Colombia con la venta de inversiones de portafolio por parte de algunos fondos de inversión impactando el precio de algunas acciones.

Estados Unidos ha sido tradicionalmente el principal destino de la inversión extranjera del mundo, lugar que en algunos años le ha tratado de disputar China.

En la actual coyuntura es probable que el país del norte recobre esa hegemonía poniendo en entredicho la posibilidad de que muchos de estos capitales encuentren a nuestra región como un destino apetecido.

Desafortunadamente, no vemos en el cercano horizonte una fácil salida para América Latina. La corrupción, la polarización política, la informalidad y el excesivo endeudamiento, no son temas que se puedan resolver en un corto plazo.

Se va a requerir muchos años de esfuerzo continuo y ejemplo de ello es Chile que ha brindado seguridad jurídica, transparencia, y disciplina fiscal y que le está tomando una gran ventaja a todos sus vecinos, incluyéndonos a nosotros.