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ANALISTAS 07/05/2026

Santa Marta, el nuevo puente del comercio con Venezuela

Carlos Jaramillo Ríos
Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena

Durante años, hablar del comercio entre Colombia y Venezuela fue hablar de una relación interrumpida, de oportunidades suspendidas, de ruidos políticos constantes y de un mercado vecino que, pese a su cercanía, parecía cada vez más distante para muchos empresarios colombianos. Hoy, el escenario empieza a cambiar. La reactivación económica binacional ya no es una expectativa lejana: es una realidad que comienza a moverse con cifras, sectores, empresas interesadas y territorios llamados a desempeñar un papel protagónico.

La recuperación del comercio bilateral aún está lejos de los años en que Venezuela y Colombia fueron grandes socios comerciales. En 2025, el intercambio entre ambos países llegó a US$1.170 millones, con un crecimiento de apenas 4,1% frente a 2024, según cifras del Dane citadas por la Cámara Colombo Venezolana. Esa cifra muestra que la relación con Venezuela está en reconstrucción, pero también que se requieren empresas preparadas, corredores logísticos eficientes, reglas claras e instituciones capaces de acompañar al sector productivo.

Los datos recientes muestran hacia dónde se está moviendo la demanda. Entre enero y febrero de 2026, Colombia exportó hacia Venezuela US$132 millones, principalmente en alimentos y bebidas, productos químicos y materias plásticas. Esto confirma que hay sectores activos y que el Caribe colombiano puede aportar capacidades reales en abastecimiento, agroindustria, logística, servicios y encadenamientos empresariales.

En ese nuevo mapa, Santa Marta tiene una oportunidad histórica y puede jugar un papel decisivo. Su ubicación en el Caribe, su conexión portuaria, su cercanía con corredores estratégicos, su vocación empresarial y su capacidad de articulación público-privada le permiten mirar esta relación desde el centro de las oportunidades. El comercio con Venezuela no se juega únicamente en la frontera terrestre; también se juega en los puertos, en las zonas francas, en los centros logísticos y en las ciudades que entiendan a tiempo su posición estratégica.

Este 28 de abril dimos apertura a la Oficina Regional Caribe de la Cámara Colombo Venezolana en Santa Marta, un hecho que marca un hito para la ciudad, para el Magdalena y para el Caribe colombiano. No se trata solamente de abrir una oficina; se trata de abrir una puerta institucional para conectar empresarios con información, contactos, mercados y oportunidades reales. Desde aquí se fortalecerá el comercio, se promoverá la inversión y se facilitará una relación más cercana, técnica y confiable con Venezuela.

Pero el mensaje para los empresarios debe ser claro: las oportunidades no llegan solas. Hay que prepararse. Hay que conocer la regulación, revisar riesgos cambiarios, entender los canales de pago, construir alianzas confiables e identificar demanda real. No basta con querer venderle a Venezuela; hay que entender el mercado y competir con visión de largo plazo.

Desde la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena asumimos este momento como una responsabilidad. Nuestro papel es acompañar, conectar y abrir caminos para que la internacionalización no sea un privilegio de grandes compañías, sino una posibilidad concreta para más empresarios del territorio. El llamado es a que el sector productivo del Caribe mire esta nueva etapa con seriedad, con información y con ambición.

La llegada de la Cámara Colombo Venezolana al Caribe colombiano también envía un mensaje poderoso: Santa Marta está dejando de ser vista únicamente como destino turístico para consolidarse como una ciudad de negocios, inversión y conexión internacional. Esa transformación se construye con decisiones que generan confianza, reducen barreras y ponen al empresario en el centro.

Colombia y Venezuela comparten historia, frontera, cultura, necesidades y complementariedades productivas. Pero el futuro de esta relación dependerá de la capacidad de convertir esa cercanía en comercio formal, inversión sostenible y desarrollo regional. En ese propósito, Santa Marta puede ser mucho más que un punto geográfico: puede ser el puente empresarial del Caribe.

La apertura de esta Oficina Regional Caribe es un punto de partida. Ahora, el reto es aprovecharla con inteligencia, prudencia y decisión. Porque cuando una ciudad entiende su posición estratégica, deja de esperar oportunidades y empieza a construirlas.

Santa Marta está lista para hacerlo.

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