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En la columna anterior anuncié que existía el propósito de la Fedecafé y del Gobierno Nacional de regalar fertilizantes, con el fin de buscar votos en los comicios presidenciales y en las elecciones cafeteras. Aunque un “pajarito” emisario me informó que esto no era cierto, dos días después se comunicó la decisión por parte del gerente, al mismo tiempo que en el consejo de ministros la doctora Carvajalino lo anunció al presidente Petro.
En primer lugar, las consideraciones del gerente para justificar la decisión no son válidas. No se puede aducir dificultad de los cafeteros, cuando están aun en el mejor quinquenio de precios, desde junio del 2021; por primera vez en la historia el café se ha mantenido muy por encima de US$2, y el valor de la cosecha alcanzó en los últimos cinco años, una suma cercana a $77 billones de pesos, más del doble que el quinquenio anterior que fue de $37 billones.
Por lo tanto, un absurdo capricho del gerente, hecho público hace mucho tiempo, encontró finalmente el momento perfecto. Coincidieron los propósitos electorales del gobierno para respaldar a su candidato y del gerente para reelegir las directivas cafeteras.
Cuando el clamor de todos los gremios, del sector privado y de buena parte de la opinión nacional es el de pedir que no se utilicen recursos públicos para inducir electores, el gremio agrícola más importante del país resuelve amangualarse con el gobierno para destinar $50.000 millones -$40 mil de los cafeteros y $10 mil de Minagricultura- para subsidiar fertilizantes. Reitero, no es necesario, lo que hace más evidente el propósito que los une, después de cuatro años de enfrentamientos.
Además, muchos consideramos que “le torcieron el pescuezo a la ley”; cuando se aprobó la creación del Fondo de Estabilización de Precios del Café a través de la Ley 1969 del 2019, se estableció que era únicamente para mecanismos de estabilización de precio interno, a través de medidas que se adopten, razón por la cual quienes estudiamos estos temas siempre hemos puesto una voz de alarma cuando se ha propuesto destinarlo a fertilizantes.
Son dineros sagrados -que seguramente serán necesarios después de esta prolongada bonanza- y por esa razón, en varias oportunidades he solicitado aprovechar los buenos precios para comprar instrumentos financieros que protejan al productor en la descolgada de precios.
Además, el fertilizante no es el remedio para el árbol que no floreció, ayuda a su buen estado, pero es imposible que simplemente aumente la producción el 42 %, si no existe el fruto.
La restricción de máximo $1.800.000 por productor garantiza que el auxilio llegue básicamente al 91%, que son los que poseen menos de tres hectáreas. Si se supone que es solo para la próxima aplicación y, si tenemos en cuenta que cerca del 50 % poseen hasta una hectárea, los recursos alcanzarán para muchos más electores.
Los cafeteros, estoy seguro, entienden que este es su propio dinero y por lo tanto no deben depositar su voto en gratitud con los candidatos -que tanto en las presidenciales como en las cafeteras- esgriman este subsidio como una contribución a su bienestar. Deben elegir con criterio e independencia y condenarlos más bien, no votando por ellos.
En las elecciones cafeteras será el momento de rechazar tanto al gerente y su equipo como al Comité Directivo, que se prestó para esta acción proselitista, que avergonzará a la Federación de Cafeteros por décadas.
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