Viendo la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio, esas mismas bodegas ignoran que la gran intromisión gubernamental -esa sí ilícita- en la campaña electoral favorece al candidato del continuismo
Ahí está la línea divisoria: la que separa a un gobernante de un tirano, y a los ciudadanos, con voz y voto, de simples súbditos