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Analistas 21/02/2026

¿Tendremos publicidad política? 3

Carlos Fernando Villa Gómez
Consultor de Mercadeo

Al saber que se han tenido que hacer corregir, por decir lo mínimo, algunas de las actividades comunicacionales de las campañas de algunos grupos y candidatos a los diferentes cargos que próximamente definirán el futuro del país, vale la pena considerar algunos aspectos o principios fundamentales de lo que debe ser una verdadera actividad de comunicación mercadológica en el marketing político.

Hay que comenzar por elaborar mensajes claros, persuasivos y coherentes, que sean fuertes en lo emocional y lo racional. El público, sea de la clase que sea, prefiere las historias, siempre y cuando contengan una narrativa auténtica y poderosa que ayude a humanizar al candidato y a generar conexión emocional.

Para lograrlo, es necesario hacer uso de mensajes específicos para diferentes audiencias según su contexto geográfico y demográfico, y ello se obtiene por medio de una adecuada segmentación del mercado. No es lo mismo dirigirse a jóvenes que a empresarios, ni a todos los estratos sociales de la misma manera. El mensaje debe adaptarse según el perfil del electorado al que se piensa influir y de quien se busca obtener el apoyo en las urnas y el posterior seguimiento.

La actualidad exige el uso del mundo digital en todas las actividades humanas, haciendo imperiosa la utilización de estrategias digitales como las redes sociales y otras plataformas que permiten la inmediatez, la interacción directa, la videopolítica y el análisis de datos. Monitorear tendencias, conocer y analizar qué temas interesan más y ajustar la estrategia en tiempo real genera una ventaja competitiva enorme.

Importante como nunca antes es la capacidad de respuesta rápida ante imprevistos, para proteger la reputación y la confianza, sobre todo hoy, cuando se aprecia la falta de rigor ético y moral en algunos grupos, partidos y candidatos. En la actividad política, los imprevistos son diarios. Saber manejar crisis con rapidez y eficacia es esencial para mantener la credibilidad y el interés.

En la aplicación del marketing electoral como actividad de la política moderna, la percepción visual y la comunicación no verbal suelen ser muchas veces más relevantes que el discurso hablado. Muchas personas se mueven más por lo que se ve que por las propuestas, y con mayor razón ante el desconocimiento o la falta de entendimiento de estas, debido a la ausencia del marketing político, que ha llevado al estado actual de cómo muchos definen el voto. A pesar de esta realidad, y dado que no todo el electorado actúa así, la oratoria y los debates son necesarios, pero no basta con tener un buen mensaje: hay que saber comunicarlo con seguridad, claridad y convicción, por lo que se requiere una segmentación adecuada.

Las estrategias modernas del mercadeo electoral combinan el análisis de datos (encuestas y sondeos) con acciones creativas para lograr seguidores en un entorno hiperconectado. No es un secreto que han evolucionado. Antes, todo giraba en torno a mítines, entrevistas y panfletos en las calles. Ahora, las redes sociales, la segmentación y el mundo digital han cambiado las reglas del juego, convirtiéndose en determinantes para llegar a votantes específicos. Además, el uso de la inteligencia artificial y el análisis de big data han revolucionado la manera como se diseñan estrategias en tiempo real.

2026, año de la salvación de Colombia, si el electorado vota a conciencia.

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