Analistas

Mercadeo de salud y salud de mercadeo

Desde hace años se ha dado una gran controversia sobre la manera como se trata la salud en el país, y la manera como en la salud consideran lo que es el mercadeo, sobre lo que hace casi ocho años comentamos, y como tantas veces se ha y hemos insistido, el marketing es una función organizacional para entregar cada vez un mejor nivel de vida para quienes lo desarrollan y, más importante y consecuentemente, para la sociedad. En estos dos casos, hay que decir, ni el mercadeo cuenta con buena salud, ni la salud hace un adecuado mercadeo.

El haber considerado por muchos años, y de manera por demás hasta lógica, que marketing era (es) solo para entidades con ánimo de lucro, hizo que quienes dirigen el que debe hacerse en cuestiones de salud y social, haya sido el que no ha debido hacerse, en el mejor de los casos, pues en la mayoría ha brillado por ausencia.

De haberse hecho bien, el mercado, o el país, no estarían protestando y demandando como a diario se ve, y, además, el comportamiento social sería diferente: tendríamos acciones reales para generar y mantener el mercado (proveedores, clientes o pacientes y demás) sin mayores problemas, y no tendríamos que vivir en medio de tutelas y demandas contra el sistema, para lograr lo que se debería tener como prioridad de las entidades del sector y del mismo gobierno: sentido humanitario, al menos.

Si a lo anterior, básicamente el desconocimiento de las bases de acción de los sectores involucrados en el proceso mercadológico y en el de la salud, específicamente, agregamos el hecho del afán de búsqueda de rentabilidad de directivas de las organizaciones, que en todos los órdenes se aprecia, podemos concluir con claridad que, quizá con más fuerza, este último factor ha hecho que se dé un mercadeo de la salud enfermo y una salud que adolece de prácticas adecuadas de marketing.

Hemos sido testigos, y víctimas, de lo que decimos: consultorios, centros de salud, clínicas y hospitales, sin el personal suficiente, además de muchas personas sin la preparación y el conocimiento adecuados para lo que debe hacerse; y, muy preocupante, la deshumanización tan manifiesta en el trato con los seres humanos que necesitan atención médica. Y se da en todos los escenarios y sistemas, tanto en la que llaman contributiva, y con mucha y mayor frecuencia y gravedad, en la subsidiada. Basta con mirar lo que informan los medios de comunicación.

Es muy notoria la falta de personal suficiente porque “hay que reducir gastos”, a cualquier costo, parece, y aunque la mayoría de gente que trabaja en los sitios de salud, todavía sigue siendo humana, hay quienes parecen ser más máquinas que personas, pues la negligencia e indiferencia que demuestran, es lamentable.

Son numerosos los casos que han sucedido, siguen sucediendo y, al parecer, tendrán que suceder, desgraciadamente, con finales trágicos, para que quienes hacen mercadeo se den cuenta de que no solo en las entidades de salud existe una gran responsabilidad social, sino en todos los organismos existentes, y para que las organizaciones de la salud entienden que el mercadeo es no solamente aplicable sino, también, necesario para todo lo que se hace.

Repetimos, como tantas veces lo hicieron Drucker y Levitt: las organizaciones no tienen sino una función básica: mercadeo e innovación, y agregamos, todo lo que se hace, en cualquier tipo de organización, tiene que ver con el mercadeo.