La protección de los suelos ambientales es, sin duda, un objetivo legítimo y necesario, pero su materialización no puede desconocer el derecho de propiedad ni los principios de equidad y de distribución justa de cargas y beneficios
Lo primero es que desde muy temprano en su Gobierno el presidente logró consolidar un discurso contra la prensa que lo hizo inmune a cuestionamientos justos y escándalos que debían tener todas las respuestas y fueron respondidos con ataques y desprestigio al periodismo, típico de gobernantes populistas