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Engaños en la nube

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Angélica Nieves

Hace poco participé en un seminario en Washington; allí discutimos políticas públicas y su impacto en el hemisferio occidental. Uno de los temas que analizamos se centró en la percepción de las personas sobre los problemas más grandes que afectan a la región. La mayoría de encuestados coincidió en afirmar que los principales riesgos son corrupción, narcotráfico y crimen organizado. Si le preguntáramos a usted cuáles son los mayores problemas en la región, ¿qué pensaría? Tal vez migración ilegal, pobreza, incluso inequidad. Sin embargo, las estadísticas muestran que los delitos cibernéticos son actualmente el asunto más importante en la lucha contra el crimen.

Según la ONU, los delitos informáticos son una forma emergente de crimen transnacional de aumento exponencial y afecta a más de 430 millones de personas en el mundo. Sus formas más comunes se reúnen en tres grupos: malware, phishing y hacking, que buscan principalmente acceder de forma ilegal y remota a la computadora de otros, engañar a las personas para que den datos personales como claves bancarias y recoger información personal a través de la instalación involuntaria de algún software maligno.

Países como Rusia son catalogados expertos en la filtración y adquisición de información personal que luego termina volviéndose viral. El dominio informático de este país es una de las principales amenazas para Estados Unidos y las estrategias para enfrentar dicho reto todavía no están claramente establecidas.

En nuestro país diariamente estafan a miles de personas a través de dispositivos electrónicos como celulares, tabletas y computadoras. Las modalidades varían desde correos electrónicos donde aparece que tiene algún comparendo que debe pagar en línea, hasta mensajes o llamadas telefónicas donde le hacen creer que un familiar se encuentra en apuros y para ayudarlo debe cancelar X o Y suma de dinero.

Infortunadamente nadie está exento de esto. Los medios informáticos hoy en día impactan la vida de todos: niños, adolescentes, adultos. La tecnología no es mala; todo lo contrario: es una de las fuentes más importantes para el desarrollo. Pero las actividades malignas y mal intencionadas a través de ella causan mucho daño. Por ejemplo, hace unos años se hizo viral un reto para jóvenes denominado “La ballena azul”, que consistía en 50 tareas para 50 días ¿La última de estas? Que el adolescente se suicidara. Hay muchas hipótesis: algunas dicen que sus comienzos surgieron en Rusia y se expandió luego por numerosos países del mundo.

Ejemplos abundan y aunque es probable que no podamos influir directamente en la lucha contra el crimen informático, sí podemos ser cuidadosos en nuestros asuntos y ayudar a los más cercanos, especialmente en las festividades que se avecinan. La mejor forma de contribuir es socializando los modelos de estafa; también promoviendo en niños y jóvenes diversas formas de entretenimiento que eviten el sedentarismo y en su lugar promuevan la imaginación y la capacidad creativa.

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