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Analistas 29/05/2021

El futuro es con responsabilidad

Ángela Hurtado
Presidente Banco JPMorgan Colombia

En conjunto con Mariano Barkman - CFO Banco JPMorgan Colombia

La inversión sostenible ha experimentado un crecimiento vertiginoso en los últimos años, que incluso se ha acelerado con la evolución de la pandemia de covid-19. La inversión ESG (por sus siglas en inglés, Environmental, Social and Governance) es un tipo de inversión responsable que pondera no sólo aspectos financieros como rentabilidad, riesgo, y liquidez en su proceso de toma de decisiones. Existen diversos instrumentos de inversión ESG incluyendo bonos corporativos y soberanos para financiar proyectos respetuosos con el medio ambiente o que persiguen mejoras de tipo social, acciones de compañías comprometidas con principios sostenibles, y fondos de inversión alternativos que invierten en proyectos ESG, por mencionar los principales. En todos los casos, el objetivo es alcanzar resultados económicos buscando al mismo tiempo generar un impacto positivo en el medio ambiente, en la sociedad, y en los esquemas de gobierno corporativo de las compañías. En este tipo de inversiones, la ética y la responsabilidad juegan un papel fundamental.

Dentro del marco de los criterios ESG, la dimensión ambiental abarca la gestión de residuos, el manejo del agua, la mitigación del cambio climático, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de energías renovables, y el respeto a la biodiversidad. La dimensión social incluye aspectos tales como infraestructura, acceso a servicios básicos, vivienda asequible, educación, generación de empleo, alimentación, avance socioeconómico, inclusión de colectivos menos favorecidos, y empoderamiento.

El gobierno corporativo se centra en la calidad de la gestión de las empresas, ya que se relaciona específicamente con los accionistas y la administración de las compañías, al tiempo que aborda aspectos como la rendición de cuentas, la independencia y composición de los órganos de gobierno, la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres, la presencia de las mujeres en cargos directivos, la no discriminación de los trabajadores por sexo, edad, y capacidad, entre otros. En el campo de las inversiones sostenibles, las inversiones en empresas o proyectos que se comprometen a reducir significativamente sus emisiones de carbono, se denominan inversiones “verdes”.
Si bien las inversiones sostenibles y responsables siempre han estado presentes en el mercado financiero, el interés por este tipo de inversiones tuvo sus comienzos a finales de la década del 60, acelerando su desarrollo desde finales de los 90 cuando la ciudadanía comenzó a tomar mayor conciencia de los impactos medioambientales y sociales ocasionados por algunas empresas. Europa y Estados Unidos lideran el ranking mundial de regiones con mayores activos sostenibles con 46% y 39% del total, respectivamente; seguidos en menor medida por Japón, Canadá, y Australia. En la actualidad, el stock de bonos verdes supera los US$1,2 billones, y en 2021 se esperan nuevas emisiones por US$680.000 millones. Los títulos de deuda que persiguen objetivos de tipo social alcanzan los US$316.000 millones, mientras que los que buscan financiar mejoras en la sustentabilidad del negocio superan los US$200.000 millones.

En Latinoamérica, las emisiones de bonos verdes y sostenibles han venido ganando relevancia en años recientes, alcanzando los US$19.000 millones en 2020, representando 14% del total de emisiones de deuda de la región. Chile, Brasil, y Perú muestran mayores avances en la incursión en este mercado, en el que se destacan las emisiones de deuda soberana (64% del total) por sobre las de corporativos, multilaterales, e instituciones financieras. En Colombia, la ley 1844 de 2017 ratificó la adhesión del país al “Acuerdo de París”, estableciendo compromisos para la reducción gradual de la emisión de gases de efecto invernadero hasta alcanzar la neutralidad en el año 2050. El artículo 4 de la ley 2073 de diciembre de 2020 designa al Ministerio de Hacienda y Crédito Público como el encargado de elaborar y adoptar los marcos de referencia para la emisión de bonos temáticos de deuda pública a nombre de la Nación. En esa línea, se espera que en los próximos meses la República de Colombia comience a subastar títulos de deuda sostenible, buscando generar políticas ambientales y de sostenibilidad; y al mismo tiempo, diversificar sus fuentes de financiamiento, ampliar su base de inversores, y contribuir al desarrollo del mercado de capitales local abriendo un nuevo mercado para emisores corporativos. Las emisiones de deuda sostenible seguramente buscarán adoptar estándares de alta calidad y mejores prácticas internacionales para permitir su inclusión en índices internacionales, considerando además el contexto de Colombia y sus factores idiosincráticos.

Estudios recientes evidencian que las empresas que desarrollan su operación con criterios de sostenibilidad suelen tener mejores resultados financieros. De hecho, el 99% de los CEO de compañías con ingresos anuales superiores a US$1 billón creen que la sostenibilidad será importante para el futuro de su negocio. Compañías como Google, por ejemplo, van incluso más allá condicionando la compensación de sus ejecutivos al cumplimiento de objetivos de sostenibilidad.

Los inversionistas profesionales, por otro lado, están destinando cada vez más recursos a este tipo de inversiones, buscando descarbonizar sus carteras e incluyendo en sus apuestas de inversión instrumentos con criterios ESG, lo que ha propiciado una explosión en los volúmenes de inversiones sostenibles. Esta tendencia es aún más marcada en la generación de millennials que son incluso más propensos que la media a invertir en instrumentos que establecen como objetivo resultados sociales o ambientales específicos. Además de cuestiones de carácter ético, algunos estudios señalan que los activos financieros ESG generalmente cuentan con una gobernanza más sofisticada y robusta, han presentado una mejor rentabilidad promedio que instrumentos tradicionales, son menos volátiles, e históricamente han mostrado mayor resiliencia en contextos de “sell off” en mercados. La inversión socialmente responsable representa actualmente 31% de los activos administrados por gestores profesionales, y se espera que su relevancia continúe creciendo de manera sostenida en los años venideros.

Con el auge de las inversiones con criterios sostenibles, han surgido organismos internacionales que establecen lineamientos, indicadores de medición de impacto, y estándares de divulgación de información de manera de que las agencias calificadoras de riesgo y los gestores de portafolios puedan evaluar y comparar este tipo de inversiones. El objetivo es que los inversores puedan tomar sus decisiones basándose en criterios claros, verificables y comparables que permitan hacer evaluaciones correctas de estos productos, evitando así el potencial “greenwashing” (presentar como ecológicos productos que no lo son). Cada vez en mayor medida, los gestores profesionales cuentan con departamentos específicos que supervisan el nivel de cumplimiento ESG de las inversiones y, de este modo, recomiendan incluirlas o excluirlas de sus carteras. El crecimiento de este mercado también ha favorecido el surgimiento de índices, como lo es el Jesg (JPMorgan ESG index), que son usados como benchmarks para estrategias activas, al igual que como fundamentos para fondos indexados. Esto ha sido beneficioso para los participantes del mercado, ya que la inversión basada en índices es generalmente líquida y escalable a un gran tamaño.

Indudablemente el futuro de los negocios y las inversiones demandara una mayor responsabilidad de todos los actores. Lo que estamos evidenciando parece ser sólo el comienzo de una tendencia global que parece no tener vuelta atrás. En Colombia la inversión con criterios ESG presenta una gran oportunidad para impulsar el desarrollo del mercado de capitales y canalizar recursos del sector privado en post del crecimiento sostenible, inclusivo y equitativo de nuestra nación. Hoy más que nunca.