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Analistas 30/04/2026

El Efecto Cepeda

Andrés Otero Leongómez
Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

El 2025 terminó siendo un buen año para la economía colombiana, a pesar del desgobierno y la falta de criterio del presidente. Muchos analistas adjudicaron el buen resultado al ‘efecto Petro’, percepción de muchos inversionistas, empresarios y consumidores que lo peor de Petro ya había pasado y que no existía posibilidad alguna para que él -o su colectividad- se perpetuaran en el poder. Aprovecharon un dólar bajo y activos devaluados para invertir y aumentar el consumo en los hogares, aportando al crecimiento del PIB frente al año anterior. Al final, la gente con los bolsillos llenos.

Un presidente obstinado y decidido a gobernar por decreto. Hizo la declaratoria del estado de emergencia económica, sabiendo que se lo iban a tumbar. Decidió renegociar la deuda externa a tasas menos convenientes, con tal de generar caja, sin importarle el impacto a largo plazo. Sus ataques constantes a la independencia del Banco de la República hacen que la política monetaria tambalee y las calificadoras de riesgo sigan bajando la calificación al país. Y su odio por la clase empresarial, es caldo de cultivo para su narrativa de lucha de clases generando resentimiento y desconfianza.

Nada de lo anterior es pura coincidencia. Arrancó el año haciendo un incremento injustificado del salario mínimo y amenazando con seguir aumentándolo, si el banco central ajusta las tasas para controlar la inflación. Por decreto ordenó el traslado de $25 billones de los fondos privados de pensiones al sistema público -hoy suspendido por el Consejo de Estado-, empleando su estrategia de asfixiarlos para llevarlos a la quiebra, como hizo con el sistema de salud. Y en materia de seguridad, su fallida Paz Total -responsable de la reciente escalada terrorista-, le dará pie para decretar un Estado de Conmoción Interior ad-portas de las elecciones.

Su plan magistral de destruir el aparato productivo, deslegitimar las instituciones y comprar al votante con dádivas y subsidios, parece estar dándoles frutos. En vez de generar mayor desconfianza y un voto-castigo, ha aumentado la aprobación de su gestión y el crecimiento de su candidato en las encuestas. Aunque suena inexplicable y poco creíble, parece que caímos en el siniestro ‘Efecto Cepeda’.

En la medida que la gente empieza a aceptar que Cepeda pueda ganar las elecciones, han optado por gestionar -hedge- o amparar el riesgo. La mayoría de los inversionistas están quietos hasta ver qué pasa en primera vuelta. Los más osados apuestan al todo o nada. Una masa crítica de empresarios no tiene más remedio que esperar el milagrito mientras buscan maneras de diversificar el portafolio. Los demás, aprovechamos para ‘vivir sabroso’ hasta que se acabe la fiesta.

Es increíble que un candidato de corte -y pinta- comunista; amigo de las Farc y defensor de los peores criminales de este país; patrocinador de todas las formas de lucha; que no teme cruzar la raya para llevar a la cárcel a su mayor contradictor; y que con cinismo pregona de los 6,402 muertos por falsos positivos (cifra sin confirmar por parte de la JEP), pero que calla frente a los más de 224,000 asesinatos cometidos por las Farc en 56 años (cifra avalada por el tribunal que él mismo ayudó a crear y donde trabaja su esposa); vaya a ser Presidente de Colombia.

O reaccionamos y nos dejamos de mezquindades, o estamos destinados a FARCasar.

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