MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Sí, votar en blanco es un derecho y una facultad; nadie lo duda, pero tampoco por ser lo primero o lo segundo implica que este sea el proceder correcto. Ni los derechos ni las facultades se pueden tornar en proceder irresponsable. Hoy por hoy, votar en blanco constituye un yoquepierdismo (castiza), y mucho más si viene de gente preparada o que se supone que debe serlo.
Si bien este tipo de votos tiene amparo, legalidad y legitimidad en el sistema electoral, me parece un acto de imprudencia. Entiendo que es una opción legal, pero ¿hasta qué punto, hoy, es una decisión responsable y adecuada? Lo dudo. No todo lo legal es lo correcto.
Respecto de las personas que han tenido la fortuna -que infortunadamente no son todas- de tener acceso a formación y estudios, supone uno que cuentan con una capacidad, si no suficiente, por lo menos medianamente adecuada para discernir frente al dilema de las dos opciones, entre lo correcto y lo erróneo. Y si no entienden o no se informan verazmente, que es lo más complicado hoy en día, son doblemente negligentes.
Y sí, ninguno de los dos candidatos es un santo, un dechado inmaculado de virtudes, y afortunadamente es así; si no, ¡qué horror!, ¡qué susto!, ¡cómo sería de desacertado y perjudicial para todos si así fuera! No, no necesitamos un santo; requerimos un líder fuerte, decidido, coherente y que sepa tomar decisiones, obviamente dentro del marco de la ley, pero pragmáticas, realistas y que no necesariamente van a dejar contento a todo el mundo.
Por todo lo anterior, es difícil comprender cómo hay muchas personas privilegiadas que, habiendo tenido acceso a formación, optan por votar por Cepeda, el candidato del continuismo; ¿acaso hay que enumerar los desaciertos, corrupción y engaños de este gobierno?
Si alguien no los ve es porque no quiere. No son opiniones, son realidades. Pero más difícil de digerir es ver personas que, entendiendo el grave perjuicio que generaría para ellos y para todos, optan por votar en blanco porque no les gusta Abelardo De la Espriella, quien, dicho sea de paso, puede ser controversial, pero no por eso se puede calificar ni de indecente ni de bandido, como han pretendido. Me parece, así me caigan rayos y centellas, que votar en blanco es un acto cómodo, tibio e irresponsable.
Pero, hablando de irresponsabilidad, ¿qué tal el comunicado que sacan unos ilustres abogados, con una posición inoportuna, maniquea, sesgada y desafortunada, además de rebuscada, sobre la presunta incompatibilidad o impedimento del candidato De la Espriella para ocupar la presidencia por su doble nacionalidad?
No, es aterrador; es buscar rencillas, diferencias, dudas y fracturas a las normas y a su interpretación, buscando una aplicación extrema que conduce a todo lo contrario del fin mismo de ellas. ¡Qué falta de prudencia, qué falta de tino, hacerlo a ocho días de las elecciones! ¿Para qué? ¿Para llamar la atención? ¿Qué buscan con esto?
Basta mirar la realidad del país a hoy, las propuestas de Cepeda, los más de diez millones de votos por el candidato de la oposición, y no puedo dejar de concluir que, sobre todo por lo primero, el heredero de Petro es absolutamente inconveniente para todos, y aun para sus propios seguidores, y que votar en blanco es darle oxígeno.
Por último, y no por ello menos importante, hay algo en lo que sí estoy de acuerdo con Petro: fraude sí existe, pero por parte de él, de Cepeda y de su banda de políticos seguidores. Desconocer resultados, participar en política, comprar votos, desvío de recursos de nuestros impuestos… y no puedo seguir porque el espacio no me da.
Detrás de cada gol existe una enorme industria de entretenimiento en movimiento. Los derechos de transmisión, la publicidad, los patrocinios, las plataformas digitales, el turismo y el comercio asociado convierten al torneo en un motor económico global