lunes, 24 de febrero de 2020

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No podemos desconocer la transformación cultural y en los hábitos de consumo que nos ha traído el siglo XXI. Un ejemplo de esto es el eCommerce, que ha configurado una nueva forma de interacción cliente-producto/servicio y que se ha constituido para muchos emprendedores, pequeñas, medianas y grandes empresas en un potenciador de los resultados del negocio cuando han comprendido que la globalización influye, y ahora existen diversas herramientas de contacto con los clientes.

El eCommerce crea toda una experiencia en donde cada uno de los detalles que componen el producto, se traducen en nuevas formas de sorprender y fidelizar al consumidor. En Colombia esto se materializa en datos contundentes: según un informe presentado por la consultora en tecnología Blacksip, el mercado colombiano de eCommerce se ha venido dinamizando, en 2013 el valor total de todas las transacciones fueron alrededor de 2,3% del PIB del país, en 2017 subió a 5,6% y con las proyecciones de crecimiento de 2018 habría subido a 8,5%.

La industria es potente y los colombianos somos emprendedores, eso se demuestra en la cantidad de empresas que se crean, se renuevan e incursionan en el modelo de comercio electrónico. De acuerdo con la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), gracias al desarrollo del eCommerce, Colombia puede ser el cuarto mercado con más potencial de América Latina en la materia.

Sin embargo, el país aún enfrenta grandes retos en materia de confianza en el ecosistema digital, en seguridad cibernética y en el entendimiento del comercio electrónico como uno de los ejes del desarrollo económico. Es importante motivar el cambio en esta mentalidad y promover la transformación digital, que no es más que cambiar el chip en cuanto a cómo leemos y comprendemos el mundo online para aprovechar sus beneficios; esto acompañado del trabajo conjunto entre el Gobierno, empresarios, proveedores e intermediarios, para promover el eCommerce, asesorar su implementación y brindar los mecanismos necesarios para el desarrollo de los negocios desde las nuevas tecnologías y tendencias que movilizan el consumo.

Pero eso no es todo, las empresas también debemos continuar trabajando en lograr fidelizar a nuestros clientes y a los consumidores finales a través de la generación de experiencias que vayan más allá del mero servicio comercial.

Creo que desde la industria para la que trabajo, tenemos una gran responsabilidad de cara a potenciar el desarrollo de los negocios a través del eCommerce, pues el diseño, el papel, los empaques y el embalaje cumplen un rol fundamental en las ventas online. ¿Y es qué cómo no?, si los empaques responden a la imagen que se quiere proyectar, contribuyen a la mejora de la eficiencia en el proceso de carga, a la optimización y el cuidado de los productos, al crecimiento de las ventas, a la sostenibilidad y la reducción de los desperdicios.

Estoy convencido de que en nosotros está la posibilidad de brindar nuevas oportunidades que se apalanquen en la tecnología, en nuestro conocimiento sobre las cadenas de suministro, de las preferencias y percepciones de los clientes, de las tendencias de sostenibilidad que cada vez son más importantes, del comportamiento del producto frente a los de sus competidores, entre otros aspectos que impactan en la rentabilidad del negocio y aseguran su crecimiento en el largo plazo.