En los ochenta, como en muchas economías actuales, el problema no era una catástrofe visible: era una incertidumbre que se alargaba y se volvía paisaje. Las organizaciones seguían operando, los resultados llegaban con dificultad
El presidente se equivoca al satanizar a las grandes empresas y la acumulación de capital, que son claves para la reinversión y el bienestar general. Además, desafía constantemente la institucionalidad al utilizar las emergencias