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América Latina: nueva década, viejos problemas

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Alfredo Serrano Director de Celag

En Colombia y Chile se abre un gran interrogante sobre la respuesta económica del gobierno al descontento popular

Comienza la tercera década del siglo XXI y el contexto de crecimiento no es bueno para América Latina: 1,3% para el 2020 según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Los años dorados de los commodities hace mucho que se fueron y la región desde 2014 ha mostrado el peor desempeño económico de los últimos 70 años. Las condiciones externas siguen imponiendo un corsé muy fuerte a la expansión de la demanda interna y a las condiciones sociales: la pobreza y la inequidad vuelven a subir, los presupuestos públicos tienen problemas para cubrir prestaciones sociales y los programas de austeridad están en el debate público.

Algunos planes de ajustes, como en Argentina (2015-19) o en Brasil (2011-16), vuelven a demostrar su fracaso. En Ecuador (2018-19) la crisis ya aparece producto de la austeridad. En Chile y Colombia, la profundización de políticas de ajuste salarial, previsional y fiscal han sido una constante y, a pesar de aquello, ambos países crecieron modestamente en las últimas dos décadas. De hecho, las protestas de 2019 vuelven a levantar el debate sobre el rol de las clases medias y la justa repartición del excedente económico entre trabajo y capital. En este contexto la austeridad no parece ser la mejor opción para sostener el crecimiento y la calidad de vida de Latinoamérica.

En estos años muchos países acudieron a la deuda para sostener el crecimiento: como es el caso de Argentina, Brasil o Ecuador. Las políticas de austeridad en estos tres países han lastrado el crecimiento, se les hace imposible seguir acudiendo a la deuda externa y el repago de ésta retroalimenta el ciclo recesivo. Brasil y Ecuador parece que seguirán con planes de austeridad mientras que Argentina buscará compaginar las condiciones externas con la demanda interna, que le permita reencauzar el crecimiento después de una década de estancamiento. México, Chile, Uruguay, Cuba, Haití y Nicaragua crecerán menos que la media regional pero aún así parece que hay poca disponibilidad de apartarse de la austeridad. En muchos de estas naciones las restricciones para el estimulo fiscal son más morales que técnicas. Los gobiernos al parecer preferirán el fetiche de equilibrio fiscal que resguardad las condiciones sociales. En Colombia y Chile, sin embargo, se abre una interrogante sobre la respuesta económica del gobierno al descontento popular. En México las débiles condiciones del Estado que heredó López Obrador le costaron un año de bajo crecimiento en 2019. Ahora en 2020, el país tiene las condiciones para expandirse más allá de la proyección (1,3% para 2020) y revertir décadas de neoliberalismo y planes de ajuste. Países como Colombia, Bolivia, Perú, Paraguay y Panamá crecerán sobre 3% este año. Dominicana seguirá liderando el crecimiento (4,8%). En estos países parecer que las condiciones se mantendrán a menos que ocurra algo disruptivo en la economía mundial.

Para la gran mayoría de países 2020 será un año donde la vieja disyuntiva entre condiciones externas versus demanda interna se exacerbará. Sobre todo, porque en América Latina las políticas de oferta no son garantía para que el PIB crezca. Las exportaciones- vía precios- siguen siendo el motor de crecimiento y en ese contexto, la puja distributiva se agudiza en un débil contexto externo. América Latina enfrenta una difícil tesitura.

*En colaboración con Nicolás Oliva, subdirector de Celag

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